DERECHO A LA INFORMACIÓN

Por Lucio Ramírez Medina

En las Urnas Electorales, la Forma Más Efectiva para la Protesta
Para quienes hicieron de la protesta callejera su modus vivendi en la política mexicana a tal grado de convertirlo en la vía para conquistar el poder presidencial, resulta inconcebible cualquier otra forma de manifestación ciudadana para medir el grado de irritación popular con la forma de gobernar, por lo que de inmediato encuentran la manera fácil de descalificar cualquier tipo de reproche, lo cierto es que la forma más efectiva de reprobar a la autoridad es con el sufragio electoral.
Los mismos que hoy gobiernan, entendieron siendo oposición, que de las protestas callejeras el siguiente paso es el rechazo en las casillas electorales, y por eso su estrategia de descalificar cualquier tipo de protesta ciudadana en la plaza pública, máxime si se trata del corazón de la capital del país, el zócalo de la Ciudad de México, y por lo tanto hay que mantenerla ocupada con exposiciones, conciertos musicales, desfiles, informes políticos, o serenatas de cumpleaños, con lo que sea pero que el reclamo popular no llegue a las puertas del Palacio.
Pero actualmente el reclamo contra el gobierno de la Cuarta Trasformación es ya generalizado, dentro y fuera del país, en las redes sociales, en la vía pública, en las tribunas legislativas, desde las representaciones de las organizaciones de la sociedad civil, de las empresas, los partidos políticos, las defensorías sociales de derechos humanos, a través de los medios de comunicación y aun desde las asociaciones religiosas, todas sin excepción son descalificadas desde el poder.
No es casual, entonces, que el gobierno que prometió acabar con la corrupción, con la violencia, la pobreza y el desempleo, y que a cuatro años de gestión presente los peores indicadores en todos los rubros, busque ahora por todos los medios asegurar su permanencia en el poder, secuestrando y controlando los organismos autónomos del Estado, los poderes Legislativo y Judicial, los gobiernos y congresos de las entidades federativas, los partidos políticos y el mismísimo árbitro electoral autónomo, el Instituto Nacional Electoral.
Ningún sector de la población mexicana imaginaba que el gobierno de la Cuarta Transformación llegaría a extremos de autoritarismo nunca vistos en la política mexicana, ni en los peores tiempos del partido único del Estado Mexicano.
Actualmente nadie duda de las perversas intenciones de acaparamiento del poder y uso faccioso de instituciones para amenazar y asegurar la permanencia de la 4T.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
lurame_3@hotmail.com @luciorm

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