Por Raúl García Rodríguez
- El PRI y el sector juvenil, dos caras de la misma moneda
- Trabajo en campo vs genealogía
Martes 28 de marzo de 2023.- Las imágenes que difundieron el pasado fin de semana en redes sociales actores políticos mexiquenses del Partido Revolucionario Institucional, despejaron cualquier duda de que a su interior cohabitan al menos dos clases de jóvenes militantes: los que provienen de la cultura del esfuerzo y aquellos que ejemplifican la cultura del privilegio. Colosio no se equivocó.
Los primeros, afiliados a la Juventud Popular, participaron en una reunión de trabajo de la estructura de la CNOP estatal, en tanto que los segundos, no podía esperarse menos, fueron asistentes de primera fila en el denominado encuentro regional de jóvenes de Toluca y Zinacantepec.
Quienes día a día demuestran su militancia y fidelidad a los colores de su partido, son los que recorren calle por calle su distrito o municipio, los que no se avergüenzan de tocar las puertas de sus vecinos, los que transmiten el mensaje de su abanderada, los que organizan las redes de apoyo, los que respiran el polvo de las calles sin pavimentar, los que soportan las inclemencias del tiempo y los que en muchas ocasiones olvidan el hambre hasta no ver cumplida la tarea asignada.
En cambio, los que gozan de los privilegios de la política, no pierden oportunidad de presumir el apellido, exhibir prendas de marca, posar para la selfie junto con papi o mami, transitar calles y avenidas sin preocupación gracias a los elementos de seguridad que los acompañan. El trabajo partidista y en campo lo desconocen por completo. No es lo suyo. No lo llevan en la sangre.
Evidentes las diferencias entre los primeros (esfuerzo) y los segundos (privilegio). Aquellos se ganan a pulso las oportunidades políticas y administrativas y estos apuestan a que sea la genealogía la que defina su próximo espacio, sin mérito ni experiencia que compartir.
¿Responsabilidad? Por supuesto. Las y los dirigentes en el ámbito municipal son los directamente involucrados, al permitir que sus mentores recomienden a familiares y amigos, con la instrucción de “placearlos”, ubicarlos en lugares estratégicos en reuniones, eventos e inauguraciones. La intención es obvia.
Militantes y simpatizantes del tricolor en barrios, colonias, seccionales, municipios y distritos no deberán sentirse sorprendidos en los próximos meses, una vez que arranque el proceso electoral de 2024, cuando se registren candidatos a diversos cargos de elección y se encuentren con los nombres de hijos, esposas, suegros, cuñados y novias de políticos en funciones en los primeros lugares de las listas Los apellidos sin duda pesarán.
Así, seremos testigos de que las planillas municipales y fórmulas legislativas serán acaparadas por este tipo de aprendices de políticos.
Los que provienen de la cultura del esfuerzo harán hasta lo imposible por lograr que el proyecto de su partido obtenga el triunfo en las urnas el próximo 4 de junio, mientras que la nueva camada de privilegiados seguirá en su papel: simular.
Aquí es precisamente donde se ubica el riesgo actual de las aspiraciones de Alejandra del Moral. Incorporar a las estructuras partidistas a los herederos del poder, a simuladores e inexpertos conlleva un riesgo demasiado elevado, porque ninguno de ellos será capaz de entregar buenas cuentas y menos de aportar sufragios de carne y hueso.
Las gráficas que nos obsequiaron el fin de semana de manera profusa son claras. Dos caras de la misma moneda. Una realidad que difícilmente habrá de modificarse en el corto y mediano plazos.
