HABLEMOS DE…

Por Raúl García R.

  • Ante la debacle, quién palomeará la lista de candidatos con los que el PRI hará frente a la jornada electoral del 2024
  • Dirigencia obesa
  • Renovación o continuidad

Miércoles 21 de junio de 2023.- Más de dos semanas después de la derrota de la coalición PRI-PAN-PRD-NA, que significó la pérdida de la gubernatura del Estado de México, los silenciosos reacomodos al interior del Revolucionario Institucional se intensifican, reaparecen personajes que buscan erigirse como los únicos capaces de conducir los trabajos por venir, pero se mantienen los mismos que diseñaron y operaron la desastrosa campaña.

Frente a la maltratada y desacreditada figura de Alfredo del Mazo, que en septiembre perderá toda capacidad de maniobra, la propia ex candidata y su equipo de asesores, algunos ex gobernadores e integrantes del gabinete, el obeso y disfuncional Comité Directivo Estatal (CDE) y los liderazgos regionales, se atrincheran y se aprestan a medir fuerzas.

El botín no es nada despreciable. Miles de candidaturas estarán en juego y, por supuesto, el millonario financiamiento público. Ambos elementos se traducen en poder político y económico para quien o quienes finalmente asuman el control del palomeo de las listas de aspirantes.

Unos intentarán asegurar para sí y los suyos cargos de elección, no importa que sean la vía plurinominal, lo que los mantendrá en el juego político, en tanto que otros buscarán imponer a sus incondicionales en los ámbitos legislativo y municipal, con el objetivo de garantizar la supervivencia de sus respectivos grupos e intereses.

Cabe cuestionarse si finalmente serán Alejandra del Moral, Eric Sevilla, Miguel Sámano, Eruviel Ávila, Arturo Montiel, César Camacho, Erwin Lino, Ricardo Aguilar y Ana Lilia Herrera, entre otros, los responsables de analizar e integrar la lista de candidatos.

Sean o no los que se adjudiquen el papel de grandes electores, deberán considerar de manera previa una exigencia implícita en los resultados del 4 de junio: la urgente renovación y reestructura de un PRI que gobernó la entidad a partir de 1945 con Alfredo del Mazo Vélez a la cabeza.

Lo anterior implica el impulso de un relevo generacional real, que limite la posibilidad de postular a los mismos de siempre, garantizar la participación efectiva de la militancia y que sea la cultura del esfuerzo el factor que en mayor medida influya en la toma de decisiones.

La realidad, sin embargo, podría ser muy distinta a las expectativas de militantes y simpatizantes del tricolor. Basta revisar el directorio del PRI mexiquense para constatar su obesidad y ofensivo proceso de burocratización, similar al que exhiben la mal llamada Casa del Pueblo (Legislatura) y el exclusivo e inaccesible para los simples mortales Poder Judicial.

Suman un total de 26 las carteras del CDE, muchas de ellas inoperantes e innecesarias. De acuerdo con la página oficial, son ocho las secretarías que en la actualidad se encuentran acéfalas.

No sería sorpresa que en los próximos días esos espacios sean ocupados por ex funcionarios estatales y operadores electorales diversos, como pago político, como lo definió del Moral Vela, por su participación en la campaña pasada.

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