HABLEMOS DE…

Por Raúl García R.

  • Se postra Raymundo Martínez ante la virtual gobernadora
  • Mensaje tardío de Eric Sevilla
  • Luto y reflexión

Lunes 03 de julio de 2023.- Horas después de levantar la mano y revelar su interés de reelegirse como alcalde de Toluca, Raymundo Martínez, en una maniobra que sorprendió a los que no lo conocen aplicó el proverbio inglés del siglo XVI: “sálvese quien pueda”.

Si alguien dudaba de la soledad que acompaña al presidente municipal desde el inicio de su gestión, solicitarle una reunión a Delfina Gómez, a través de una carta, confirma la orfandad política en la que se encuentra y a la que no encuentra salida.

Postrarse ante la virtual gobernadora, contrario a lo que calculó junto con su equipo de asesores, ubicó a Martínez Carbajal como un actor político debilitado, aislado en su primera ciudad faro de México; escenario que se agravó cuando trascendió la renuncia de Eruviel Ávila a su militancia priista en las próximas horas.

La carta que envió a quien será la titular del Ejecutivo mexiquense es reveladora. Se presenta como aliado incondicional y reafirma su compromiso de brindarle las mejores condiciones en la ciudad, que no en el municipio, para que realice sus labores a cabalidad, enfocándose en el progreso, desarrollo y bienestar de las y los mexiquenses.

Se equivoca el alcalde de la capital. Delfina Gómez no necesita que le garanticen las mejores condiciones, porque será ella quien las defina y determine, sin el auxilio ni la intervención de nadie. Tampoco ha solicitado consejos en torno de cuáles deberán ser sus prioridades al frente del gobierno del Estado de México, menos de un externo a su equipo de colaboradores.

El “sálvese quien pueda” llega en momentos de incertidumbre para la clase política derrotada en las urnas el primer domingo de junio. Unos optarán por asumirse como oposición responsable y con altura de miras, otros ya mostraron el cobre y en el camino dejaron la dignidad diseminada.

Mensaje tardío
El mensaje del fin de semana de Eric Sevilla a militantes y simpatizantes al parecer no se escuchó ni entendió. La lealtad, trabajo, unidad, responsabilidad y disposición, a las que apeló el dirigente estatal quedaron en buenos deseos.

Habló de lamentaciones, de luto, de reflexión, etapas para él superadas, pero también de recuperación sin prisas pero sin pausas, de diálogo ciudadano, de nuevas directrices y renovadas estrategias, sin explicarlas.

Borrón y cuenta nueva en el edificio de la avenida Nicolás San Juan, testigo mudo del “gran esfuerzo” realizado en el pasado proceso electoral, cuyo resultado llevó a mantener la votación del 2021 e incluso a incrementarla en 50 mil sufragios. Una barbaridad, enorme logro, inigualable cifra depositada en las urnas, pero insuficiente para retener la entidad más importante del país.

En intrascendente reunión de cuates, celebrada en el auditorio Jesús Alcántara, Sevilla Montes de Oca exhortó a oponer la unidad y al trabajo frente a las que denominó “apetencias grupales y personales”. Sí, esas que se desataron apenas se conocieron los primeros resultados electorales.

Sin mayor diagnóstico, basado únicamente en su confianza y permanencia en el Comité Directivo Estatal, adelantó que a “esos”, en referencia clara a las huestes de Morena, “les vamos a pelear en el territorio cada presidencia municipal, cada regiduría, cada sindicatura”.

Y con qué, preguntarían atinadamente en mi pueblo.

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