Por Lucio Ramírez Medina
Dispositivos Móviles: el Mundo del Conocimiento en Tiempo Real
El mundo del conocimiento, los servicios, la comunicación interpersonal y grupal, la diversión, la cultura, las noticias y los deportes, todo está a nuestro alcance en tiempo real, sin fronteras, cualquier día y a cualquier hora, todo lo cual es parte de la normalidad para las generaciones de las cuatro últimas décadas, de las que se dice nacieron ya con un chip integrado, por lo que cuestionan a sus antecesores si realmente era posible vivir sin tener todas las soluciones a la mano.
El poeta, cronista y ensayista, Premio Nacional de Periodismo 1995 y Premio Anna Seghers 1999, Hermann Bellinghausen califica a estos dispositivos móviles como “Cajas de Maravillas” que nos permiten llegar a cualquier punto en ciudadanes desconocidas, a encontrarnos con quien sea no importa dónde, realizar pagos, cobrar, llevar a cabo operaciones bancarias, reservar vuelos, hoteles, restaurantes, verificar información, resolver cualquier problema, en suma.
Dice que se trata de la extensión última de nuestra mente en el sentido de Marshall McLuhan, quien seguramente no llegó a imaginar el alcance de su teoría de la Aldea Global, por eso es que nuestros ancestros no supieron que la necesitaban, y los jóvenes preguntan cómo pudieron vivir sin ella.
Describe el poeta que esta Caja de Maravillas nos permite ser testigos del mundo en vivo, pudiendo ser a la vez reporteros, camarógrafos, enciclopedistas, dado que la información, la imagen y los datos han tomado el lugar del conocimiento, de tal suerte que ninguna música en existencia nos es ajena. La cinematografía resulta accesible sin límite, no hay que esperar re estrenos o cineclubes.
Sin embargo, el ensayista alerta que los sueños de la razón producen monstruos; al estar comunicados como nunca, vivimos en soledad y aislamiento sublimados. Y lo peor: supervigilados. Somos amigos de perfectos desconocidos. No quitamos los ojos, ni los oídos, ni los dedos de la pantalla que nos domina.
Reflexiona: es común ver a la gente en los parques, en el Metro, las casas, las aulas, los mercados, viendo el celular en su mano. “Nadie contempla, ni lee un libro. El contacto visual se considera peligroso o de mal gusto”. Y si aún algo nos preocupara, para eso ya contamos con la inteligencia artificial. ¡Válgame!
Licenciado y Maestro en Periodismo
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