CARLOS GARCÍA
Perversa y galopante la
Militarización de México
Sin lugar a dudas, el mandatario Andrés Manuel López Obrador, sigue pensando en su dictadura, debido a que lo único que siempre ambicionó es el poder, más que servirle a los mexicanos y a nuestro cada vez más vapuleado país, debido a los hechos violentos y asesinatos que día a día suceden en distintas partes de la república mexicana y que ni el Ejército ni la Guardia Nacional que patrullan las calles, han sido omisos hacia la delincuencia organizada en todas sus modalidades.
El crimen organizado se desplaza cómodamente por toda la república tomando pueblos y municipios violentamente, creando temor, inseguridad y pánico entre todos los habitantes, creando el éxodo de sus casas y tierras en las 32 entidades de la república, sin que el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional pongan orden y brinden confianza a los habitantes.
Recordemos, que corrían los primeros meses de 2010, en el régimen de Felipe Calderón Hinojosa , cuando Andrés Manuel López Obrador, declaraba fuertemente y todo en contra de lo que hacían los gobiernos en turno, en esa ocasión, tajantemente expresó su total rechazo de usar al ejército “para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles”.
En dicho sexenio el panista Felipe Calderón le declaró la guerra al crimen organizado en el que se incrementó la violencia, otorgándole al Ejército más facultades en el combate a la delincuencia y que el propio Amlo, decía que era “una fallida estrategia de seguridad”.
Las acciones y declaraciones incongruentes siempre han asistido al tabasqueño, y remató en esa ocasión: “hay que regresar al ejército a los cuarteles”, proseguía: “no es con el ejército como se pueden resolver los problemas de inseguridad y de violencia, no es así, no es con medidas coercitivas, la violencia no se puede enfrentar con la violencia, lo que tiene que hacerse es atender lo social crear empleos, atender a los jóvenes como siempre lo hemos venido diciendo, crear mejores condiciones de vida y de trabajo en el país”.
Y recalcaba el entonces candidato opositor: “cuando se habla del gabinete de seguridad, en vez de estar pensando en que en ese gabinete está el secretario de la Defensa, el secretario de Marina, el secretario de Gobernación, el secretario de Seguridad Pública, el procurador, debería de estar el secretario del Desarrollo Económico, el secretario de Educación, el secretario de Salud” y luego ¿qué le paso al tabasqueño, quien rechazaba tajantemente la militarización?
Pero como Raúl Velasco en Siempre en Domingo: “Aún hay más amigos”. En 2017 Amlo, en su tercera candidatura a la presidencia d la república, cuando se le fue a la yugular a las fuerzas armadas, expresando que habían violaciones a los derechos humanos en el caso Ayotzinapa, en donde 43 normalistas fueron asesinados la noche negra del 28 de septiembre en 2014 en Iguala, Guerrero, caso que aún no se resuelve, después de nueve años.
López Obrador se comprometió que entrando su gestión inmediatamente se resolvería dicha masacre y ¡oh desilusión!, sigue el caso abierto ante la inconformidad de los padres de familia de los jóvenes masacrados y una vez más, el Ejército está en entre dicho, pues siguen presionando para que entregue todas y cada una de las pruebas. Las fuerzas Armadas, ya argumentaron que no tienen nada en el tintero y todo se ha puesto a disposición de los familiares, peeerooo, siguen las protestas y Amlo, una vez más ha quedado en evidencia por incumplir. ¡Tómala!
De acuerdo a indicadores de Global FirePower de 2023, el Ejército Mexicano ocupa en poder militar el sitio 31 de 145 mejorando su posición 43 del año pasado, escaló 12 lugares; por cierto, el ejército más poderoso de América Latina es el de Brasil.. ¿De qué ha servido tanto poder sino han podido minar al crimen organizado en todas sus modalidades en nuestro vapuleado país que sigue creciendo y que tiene presencia en 27 estados de la república?
El multimillonario presupuesto destinado para las Fuerzas Armadas en este 2023 fue de 153 mil 780 millones 780 mil pesos, un incremento del 21.4% con respecto al año anterior. Para la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), fue de 111 mil 911 millones 638 mil pesos; y para la Secretaría de Marina (Semar), 41 mil 878 millones 142 mil pesos; y raquíticos dos mil 281 millones de pesos para la seguridad nacional.
El Ejército Mexicano cuenta con 241 mil 717 soldados, que son la rama terrestre de las Fuerzas Armadas y dependen de la Secretaría de la Defensa Nacional, que se encargan de la defensa del territorio y soberanía nacional, además de garantizar la seguridad interior e instrumentar el Plan DN-III-E en caso de desastres.
La Armada de México cuenta con 81 mil 947 marinos; la Fuerza Aérea Mexicana 30 mil 516 elementos; entre las que destacan 32 mil mujeres en las tres fuerzas.
Las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional (GN), despliegan 173 ml elementos en todo el territorio mexicano, , además de 78 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), 215 buques y embarcaciones y 35 aeronaves de la GN.
De igual manera, las Fuerzas Armadas, (militares y marinos), avanzan estratégicamente a pasos gigantes y firmes (gracias al poder que les ha otorgado López Obrador), a la militarización de nuestro vapuleado país y en el control de más de 15 aeropuertos en todo nuestro país y de puertos, -supuestamente- para garantizar la seguridad nacional y “contribuir al desarrollo de la nación” (¿?), comentario absurdo e ilógico del mismo Amlo. Por supuesto que también los administra. ¡Faltaba menos, caray!
El inquilino de Palacio ha puesto todos los huevos en una sola canasta, por supuesto como estrategia, para tener de aliadas a las Fuerzas Armadas por si existiera a posibilidad de fraguar un autogolpe de Estado en los próximos meses. Todo dependerá de cómo vayan desarrollándose los comicios presidenciales a celebrarse el próximo 2 de junio de 2024 -sobre todo- de las preferencias que vaya teniendo su consentida y abanderada morenista Claudia Sheinbaum Pardo.
López Obrador ensalza a las Fuerzas Armadas, a las que tiene de constructores, de albañiles, de guardaespaldas del crimen organizado, de cuidadores de aeropuertos y puertoso de lo que se le ofrezca en el momento al tabasqueño.
El mismo López Obrador señaló en defensa de los castrenses: “nunca en la historia del Ejército habían participado tanto en promover el desarrollo de México (sic), como ahora en la construcción de aeropuertos, en la construcción de trenes, en las construcciones de sucursales para el Banco de Bienestar”. ¿Así o más claras las intenciones de Amlo de seguir construyendo su permanencia en el poder?
Es preciso recordar, que el inquilino de Palacio envió a la Cámara de Diputados la reforma Constitucional al artículo 115 para que se extendiera su presencia en las calles hasta el año 2028 y que fue aprobada por mayoría calificada (dos terceras partes de los 500 legisladores que integran la Cámara), por sus incondicionales legisladores morenistas, petistas, verde ecologistas y hasta un grupo importante de priistas votaron a favor de dicha y maléfica iniciativa, que de igual manera fue avalada por 20 Congresos Locales.
A López Obrador le restan 13 meses de su fallido gobierno, de su autollamada y enarbolada cuarta transformación, sigue empecinado en destruir todo lo que encuentre a su paso, igual o peor que un huracán categoría cinco.
La decepción es de decenas de millones de mexicanos a lo largo de esta administración es plausible, debido a que el tabasqueño sigue dedicándose a golpetear a los regímenes anteriores a los que no deja de atacar por los resultados negativos que dejaron, pero para su desgracia ha sido el peor gobierno en estos rubros y una larga lista; ya rompió el récord por lo que será el régimen más sangriento en la historia moderna de México, con su absurda “estrategia de abrazos no balazos”.
Con Vicente Fox Quesada, cayeron a manos del crimen organizado 60 mil 280 personas; con Felipe Calderón fallecieron 120 mil 463; con el frívolo y con el corrupto de Enrique Peña Nieto fueron abatidos 156 mil 66 ciudadanos; pero con Andrés Manuel López Obrador ya rebasaron los 165 mil asesinatos, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp).
Y con todas las cifras y datos duros que le presentan al tabasqueño, cínicamente dice que él tiene otros datos. ¡Ver para creer!
