Por. – Benjamín Bojórquez Olea.
Al “Capy Rivera, no será fácil vencerlo…
Cada municipio u estado tiene representantes que ensalzan el prestigio social. No todo es malo.
Para evitar que las manzanas podridas acaben ensuciando al resto, es preciso potenciar el valor y el prestigio de la política, ya que la democracia y sus representantes sociales contribuyen esencialmente a practicar las buenas costumbres, pero sobre todo un pensamiento libre.
Alberto el “Capy” Rivera es un ejemplo de perseverancia y trayectoria solida, con una visión del mundo que me parece completamente respetable y que habla de personalidades estructuradas y disciplinadas, que asumen un papel con sus consecuencias, buenas y malas.
Alberto el “Capy” Rivera en pocos años de incursionar en la política logró ser un joven político “stock trader” que lo tiene todo y mientras cada uno de sus movimientos políticos han generado ante la opinión pública detonaciones que confunden no solo a la clase política sino a los agricultores más prominentes del municipio costero.
Parece ser un soñador que entró al ajo político por la puerta grande, para llenar de orgullo a toda la familia política tanto de derecha como de izquierda, joven que se casó y tiene hijos de buenas costumbres y de firmes convicciones, que ha luchado para salir adelante y vivir la vida, aprendió a no doblegarse, el ritmo diario se ha vuelto un vals sistemático que a lo largo del tiempo fue transformándolo en éxitos.
Así es que el exterior responde a las necesidades internas de las mayorías y se crean los lugarespara el “Capy” Rivera. Parajes e isletas diseñadas para el hombre y joven de bien, con las canciones más escuchadas y más populares de la radio, la agricultura y la política en las pantallas inmensas, comida rápida que sature el paladar a la primer mordida, bebidas de colores y nombres llamativos que puedan noquear a un rinoceronte; la sensación de pertenencia al ver tantas guayaberas sueltas en el mismo lugar, para el momento “de cada campaña política” que muestran (u ocultan) el suficiente cuerpo para enganchar al nuevo gobernante costero, pero no tanto como para molestar a los demás compañeros de partido y se meta en problemas.
Alberto el “Capy” Rivera ha logrado mucho y goza actualmente de buena salud, y es de los pocos personajes que han encontrado en ellos mismos algo especial, un talento que lo ha llevado a poder ser dueño de una vida placentera y coherente.
El “Capy” Rivera se plantea una meta, es fuerte y competitivo, y su desembocadura política es natural. Eso dice la lógica. Eso marca el sentido común. Eso marcaría también las matemáticas. Pues sumar es la cuestión, desequilibra políticamente, pero se logra el objetivo, vencer.
GOTITAS DE AGUA:
Muchos amigos y detractores buscan en sus ojos y en su lenguaje corporal la impotencia, las fantasías. Están atentísimos a escuchar un dardo envenenado del oriundo de la cabecera de Angostura, una saeta con varios destinos, una flecha mojada con ácido y rencor. ¡Nada de eso…!
Sin duda alguna, el “Capy” Rivera tiene una seguridad absoluta del suelo costero que pisa. No será nada fácil vencerlo. Pocas veces he visto un político de esa zona costera de Sinaloa desde la época del extinto y ex alcalde Angosturense, Rolando Bojórquez, tan absolutamente seguro, justo en momentos de turbulencias debajo de la corriente suave que lleva el río.
Por cierto, se realizó una conferencia de prensa, en donde después de tanta incertidumbre política ya se pusieron de acuerdo los cuatro partidos en coalición, que son conformados por la alianza del PAS, PRI, PAN y Sol Azteca. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos Mañana”…
