SOBRE EL CAMINO

Por. – Benjamín Bojórquez Olea.

Subestimar al pueblo…

Se pueden observar campañas electorales simples y vacías, careciendo de información de calidad.

México vive un momento crítico y decisivo en el futuro del país, un proceso electoral histórico donde por primera vez una mujer tiene altas posibilidades de llegar a la Presidencia. No obstante, lejos de lo esperado, donde una mujer capaz y comprometida con el país pueda hacer historia, se observa la misma tendencia de cada elección, ninguna opción real que demuestre que habrá una mejora.

Junto a ello, el electoradotambién está experimentado el resultado de casi seis años de un discurso polarizante y populista que dividió a la población entre “pueblo” y “enemigos del pueblo”.

Apenas ayer se llevó a cabo el segundo debate presidencial y tal y como ha ocurrido por años en la política mexicana, se trató de un encuentro donde las candidatas y candidato se dedicaron a atacarse entre sí, en lugar de ocupar el espacio para compartir sus propuestas y explicar sus planes de nación para brindar a la ciudadanía la información necesaria para tomar una decisión.

De la misma forma, las campañas políticas se han convertido en un constante ataque entre partidos, donde se replica el discurso polarizante. Esto refleja una política mexicana que no está comprometida con la lucha por los intereses de las y los mexicanos, sino por los intereses personales y de los partidos, todo, por llegar al poder.

Vemos una tendencia de las y los candidatos de todos los partidos y a todos los cargos orientados a una estrategia de descalificar al contrincante más que explicar por qué ellos mismos deberían ser elegidos servidores públicos; lo cual, muestra que se subestima al electorado acerca de la información que requieren para ejercer su voto.

A nivel federal y que decir de lo local, se pueden observar campañas electorales simples y vacías, careciendo de información de calidad, mostrando que, en este proceso electoral, ya ni siquiera existe el conocido: “menos peor”. Donde sus intentos de manipulación reflejan una cosa: subestiman la capacidad de las y los ciudadanos.

Esto, al igual que preocuparnos, debería indignarnos, porque a este punto, partidos políticos y sus candidatos o candidatas, deberían mostrar responsabilidad y seriedad ante un electorado que pide a gritos una opción que esté realmente comprometida a trabajar por el país y no por hacer su propia voluntad.

La imagen que nos reflejan estas campañas políticas es una candidata que niega la situación real del país en nuestras narices, otra candidata que repite el mismo discurso de “ellos” y “nosotros” que hemos escuchado a lo largo de este sexenio y un candidato que apela a las canciones pegajosas y sonrisas para lograr la empatía del electorado, lo que lo muestra poco competente para gobernar un país. 

GOTITAS DE AGUA:

México necesita candidatos que entiendan que laciudadanía no necesita una política basada en culparse unos a otros, sino una política comprometida verdaderamente con lo que aqueja a todas y todos: inseguridad, feminicidios, escasez del agua, sueldos que no compiten ni un poco con la inflación, pocas oportunidades, un sistema de salud poco eficiente, rezago educativo, entre muchas otras.

Así, lo que México necesita es una política de personas capaces, preparadas y sensibles a las necesidades reales y la situación actual del país, no comprometidas con intereses personales, privilegios o partidos políticos. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos Mañana”…                                                                                                                                                                                                        

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