Por: Raúl García Rodríguez
- La orfandad de la derrota
- Toluca y Melissa, fracaso electoral
- Juanito y Omar, partícipes de la trama
Jueves 13 de junio de 2024.- En política, como en la vida, la paternidad de la victoria es reclamada por muchos, pero la derrota, de manera invariable, es huérfana.
Son las dos caras de la misma moneda y ello deben entenderlo quienes son contendientes de un proceso electoral.
En la disputa por la presidencia municipal de Toluca dicho principio, al parecer, fue soslayado por la dirigencia del PRI y su candidata. El resultado: estrepitosa derrota en las urnas.
Si bien el revés se factura al tricolor, a Melissa Vargas y a su equipo de campaña, tras bambalinas existen otros personajes que con su actuar son igual de responsables de los raquíticos sufragios obtenidos.
Timorato y medroso antes, durante y después de los comicios del 2 de junio, Juan Maccise contribuyó en gran medida a que el partido de la gobernadora Delfina Gómez recuperara la capital del Estado de México.
La propia Ana Lilia Herrera esperaba del alcalde de Toluca un compromiso claro y sólido, apegado a la legislación electoral, pero los hechos marcaron un derrotero opuesto.
La posición adoptada por Juanito, como le gusta que lo llamen, hizo recordar el desinterés, la apatía y, por qué no escribirlo, la complicidad de Alfredo del Mazo Maza. Su cercanía con personajes de Morena será tema de análisis y conversación por largo tiempo.
La noche del domingo 2 de junio no fueron pocos los que preguntaron dónde se extravió la legendaria maquinaria electoral del Revolucionario Institucional.
Gran parte de la respuesta la pueden compartir con lujo de detalle Jorge Omar Velázquez, secretario del ayuntamiento, y el coordinador general de delegaciones de la ciudad capital.
Por increíble que parezca, ambos servidores públicos abonaron a la victoria de Richard Moreno Bastida. Diversas versiones confirman que la instrucción para que delegados, subdelegados e integrantes de los consejos de participación ciudadana no se involucraran en la campaña de Vargas Camacho, salió de las oficinas de la avenida Independencia 207.
Es decir, los funcionarios de extracción priista fueron los que pusieron no piedritas sino verdaderos monolitos en el camino de su abanderada.
¿Entrega pactada de la capital? Es más que probable. En esta trama el beneficiario directo resultó ser Elías Rescala, padrino político de Juan, quien respaldó más que de manera moral la campaña del distrito local 32, con cabecera en Naucalpan.
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