Y EN LA MÉXICO… CARRANCO UNA PÁGINA EN BLANCO

Por: Rafael Heredia.

Se verificó el sexto festejo del serial de las “corridas de aniversario” en la semana grande conmemorativa del 79 aniversario de la Plaza de Toros México, con el mano a mano conformado por los espadas Bruno Aloi y Emiliano Osornio, novilleros destacados del serial novilleril efectuado a mediados del año pasado en el Coso de Insurgentes, quienes despacharon un descastado y deslucido encierro de la ganadería potosina de Carranco, ante una buena entrada en los tendidos y en noche fresca con ráfagas de viento, la noche de ayer viernes 7 de febrero.

Poco pudieron hacer los jóvenes espadas con los ejemplares de la ganadería de Carranco, que volvían a lidiarse en la capital mexicana después de más de diez 10 años de ausencia, que presentaron debilidad, mansedumbre y embestidas cortas y poco certeras a la hora de la faena de muleta, labor, con la que destacó el novillero mexiquense Emiliano Osornio, quien tarde pero a tiempo, domeñó con buen uso el toreo por doblones con la muleta a su primer y segundo ejemplares antes de entrar a matar.

Por otro lado, en su tercer novillo (quinto del festejo), intentó lucir con toreo estético en la muleta, pero las constantes descastadas embestidas que presentó el novillo, no colaboraron en nada a su ímpetu de querer agradar al público de la Plaza México, que ansioso de ver algo sobresaliente se mantuvo atento por momentos.

Debido a la falta de fuerza presente en los astados, el tercer novillo de la noche (segundo de Emiliano) fue devuelto a los corrales tras la suerte de varas al irse hocico a la arena, en pleno viso de debilidad.

Respecto al novillero capitalino Bruno Aloi, arriesgó de más en su primer y segundo bureles (segundo y cuarto de la función), llevándose aparatosas volteretas sin consecuencias graves, pero conseguidas tras hacer alarde de entrega que no justificó con dominio y poder para ejecutar un toreo templado, y que sí demostró con soltura y verticalidad al correr la mano por el asta derecha de su segundo novillo de nombre “Perdiguero”, que fue el astado de mejor calidad, con la que firmó la faena de la noche, y que desgraciadamente, malbarató con la espada tras una serie de pinchazos que le privaron de la posible única oreja de la velada.

En su tercer novillo se fue inédito al carecer de materia prima con la cual no pudo realizar un toreo vistoso y de trascendencia al público, que comenzó a abandonar los tendidos a partir del quinto astado del festejo.

Sobresalió el cuidadoso trato de los varilargueros, que picaron muy poco en el segundo tercio, al ejecutar la suerte de varas de manera casi imperceptible a los astados, para evitar su pronta conclusión en el tercer tercio. Destacó también el banderillero Edmundo Navarro, quien lució con buen talante a la brega y en la suerte de banderillas, sobre todo en el cuarto novillo de la noche, que tras la ejecución del segundo tercio, recibió la ovación del respetable en el tercio.

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