Por: Fermín Josep Arrufat Calaf.
Acontecimiento de triunfo ganadero se vivió el domingo 23 de febrero en la Monumental Plaza de Toros México, en la que se anunciaron astados de la ganadería hidalguense de Las Huertas, que fueron lidiados por un cartel mixto conformado por el rejoneador benidormí Andy Cartagena, y los toreros mexicanos de a pié José Mauricio y Ernesto Javier “Calita”, en una tarde de clima agradable que amenazó con lluvia por algunos momentos.

Ante un aforo aproximado de media plaza en la zona de tendidos numerados, abrió plaza el jinete valenciano con el burel de nombre “Gallego”, muy bien presentado al igual que el resto del encierro, con el que lució dotes de buena monta llevando al toro con jineteo a la grupa al hilo de las tablas para poder lidiarlo en los medios del ruedo, luego de colocar dos rejones de castigo.

Lució emotivas cabriolas y quiebros con los que enceló al toro, que por momentos se distrajo “tocándose” hacia los terrenos de tablas, pero sin que perdiera fijeza en el caballo ya avanzada la faena. Emocionó a los tendidos al poner banderillas al violín en dos ocasiones, valiéndose de los aplausos y ovaciones del público que disfrutaron del arte de Marialva impartido por el jinete hispano, que se vió comunicativo con los tendidos en todo momento de la lidia.

Concluyó con el rejón de muerte, dejándolo en buena colocación, cuyo efecto fue fulminante pocos momentos después de su ejecución, cortando una oreja en recompensa a su labor.
No tuvo fortuna en su segundo toro, cuarto de la función, que fue el único astado del encierro que menos calidad tuvo en la corrida.
Por su parte el diestro capitalino, José Mauricio lució toreando por verónicas al hilo de las tablas al segundo toro de la tarde de nombre “Gordo”, lances de capote con el que arrancó los primeros olés en la lidia a pié, los cuales remató con una fina media verónica.
Recibió el toro un generoso puyazo con el que bastó suficiente para perdurar durante la faena, tras el cual, quitó por gaoneras en los medios del ruedo.

De muleta, brindó al público su actuación, con la que inició al hilo de las tablas dando derechazos por bajo y con la rodilla flexionada; con dicha serie de trasteos, llevó al toro hacia los medios del ruedo para desarrollar el resto de la faena ligando el toreo de muleta por ambos pitones.

No obstante, el toro comenzó a desarrollar “sentido”, quedándose corto al momento de salir de cada muletazo, y “revolviéndose” pronto hacia la figura de José Mauricio, que se empeñó en ejecutar muletazos de índole artística, más que de “lidia” para domeñar las condiciones complicadas y de peligro que cada vez más se hacían notorias en el burel.

Confiado y obstinado en su afán por correrle la mano al toro ligando tres buenos naturales pese a las poco fiables condiciones del toro, que le avisó en dos ocasiones que en cualquier momento podía prenderlo, fue levantado aparatosamente sobre el terreno de los tercios, propinándole una voltereta con la que le abrió el punto de la taleguilla, pero sin causar consecuencias graves en la integridad del diestro.
Ya de nuevo frente al burel, le trasteó tres derechazos de largo recorrido y hacia afuera para tratar de meterlo hacia los medios del ruedo, previo a finalizar su faena, labor que firmó con “toreo de combate” con unos muletazos por la cara y por bajo, a manera de domeñar el peligro presente en el toro, aunado a hacer un alarde de dominio y raza tocando uno de los pitones del astado antes de montar la espada.
Dejó media estocada trasera que no fue efectiva, por lo que descabelló luego de escuchar un aviso por parte de la autoridad. Salió al tercio para recibir una ovación a su labor y entrega en la faena. No tuvo suerte en su segundo toro, en el que únicamente dejó buenos momentos de toreo clásico y de buen gusto.

El torero mexiquense Ernesto Javier “Calita”, por su parte se encontró con un toro muy bravo de nombre “Hechicero”, siendo el tercero del festejo, al que recibió a porta gayola en los medios del ruedo, para después llevarlo por verónicas hacia los medios del ruedo, donde conjugó el toreo de capa con chicuelinas ceñidas que remató soltando una punta del capote.

En el caballo embistió con fuerza y poder, empujando hasta las tablas a la cabalgadura, donde provocó el tumbo del picador César Morales sin mayores consecuencias, quien tras el momento de apuro recibió las ovaciones del público.

De muleta brindó «Calita» a los asistentes su faena, con la que inició con muletazos alargados por ambos pitones para llevar a los medios del ruedo al toro, que demostró largo recorrido en su arrancada, con embestida fija en la muleta y sin hacerle extraños al mexiquense.
Ya en los medios “Calita” toreó con derechazos largos al bravo animal que acometió a cada cite de la pañosa del torero mexiquense, encelándolo a distancia y por ambos pitones.
Sin embargo, pese al amplio recorrido que mostró en la embestida el burel, Ernesto no dominó la acometida del toro, que requirió sometimiento para poder templar su labor con la muleta y lucir tersura en su tauromaquia para que llegara con mayor profundidad a los tendidos aprovechando las excelentes cualidades del astado.
Continuó Ernesto Javier con buen trasteo en la muleta, pero con pases de “entra y sal”, con los que se limitó a ejecutar por ambos pitones del toro sin potenciar aún más las características del bravo y noble “Hechicero” que acometió con fijeza a cada cite y permaneciendo en todo momento en los medios del ruedo.

Las peticiones de indulto no se hicieron esperar por parte del público, que entregado se rindió ante la gran clase del tercero de la tarde, un toro que, con mando y temple, “Calita” pudo haberle cortado las orejas y el rabo. Sin embargo, el astado se vió superior gracias a su calidad, bravura y nobleza, además de lucir “batería” para seguir dando pelea en la muleta. Finalmente, el juez de plaza Gilberto Ruíz Torres concedió el indulto de “Hechicero”, del que a la postre, dió la vuelta al ruedo Ernesto junto al ganadero Rodrigo Barroso Cañedo, y ante aplausos y división de opiniones en los tendidos. No tuvo suerte también en el segundo toro de su lote.

Entre las incidencias ocurridas en el festejo, tras la lidia del cuarto toro se despidió de los ruedos el banderillero Apolinar Mendoza el “Poli de Puebla”, tras una larga trayectoria en los ruedos como subalterno acompañando a diferentes toreros nacionales y extranjeros.
