Por Daniel Cámargo
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Mucho tendrá que explicar Azucena Domínguez Guadarrama, directora de Bienestar del municipio de Tenancingo, luego de que una ciudadana entregó a la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales y al Instituto Electoral del Estado de México una serie de mensajes de voz vía WhatsApp que dejan poco a la imaginación.
En los audios —grabados durante la jornada electoral extraordinaria del pasado 1 de junio— se escucha a la funcionaria operar abiertamente desde un grupo de esa aplicación. Su objetivo: convocar a las beneficiarias de programas sociales a votar… y de paso, sugerirles discretamente por quién.
«Acuérdense que a manera de que ustedes me apoyen, yo voy a apoyar, pues debemos de apoyarnos, ambas, ambas ustedes para mí y de mí para ustedes. De la manera más atenta, échenle ganas, todavía pueden salir a votar, gracias.» Dice el audio.
Varios mensajes repiten el mismo patrón. Cambia la entonación, no el fondo. La denuncia, presentada por mujeres que integran ese mismo grupo de beneficiarias, pone al descubierto el activismo electoral desde las entrañas del gobierno municipal desviando programas sociales para fines politico electorales.
Tras perder, Sodi cuestina elección judicia
Ricardo Sodi Cuéllar, ex presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, participó en la reciente elección extraordinaria del Poder Judicial con la mira puesta en una silla como Ministro de la Suprema Corte de Justicia… y perdió.
Desde sus redes sociales, Sodi Cuéllar aceptó la derrota, pero no se quedó callado, lanzó una serie de críticas que revelan el trasfondo turbio del proceso. Denunció que, lejos de fortalecer la legitimidad del Poder Judicial, la elección estuvo plagada de prácticas clientelares y mecanismos de inducción al voto que minan la ya deteriorada confianza ciudadana en las instituciones.
Advirtio que la elección de jueces, ministros y magistrados no basta para corregir los males estructurales que arrastra el aparato judicial mexicano. Señaló que la improvisación legislativa, convirtio esa jornada en un proceso confuso, opaco y, sobre todo, profundamente decepcionante, Sodi perdió, se fue hablando… y dolido. Imaginen si hubiera ganado.
Lujos y desvios orquestados por “El Pajarito”
Ya lo habíamos advertido en este espacio: una parte importante de la militancia del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) está cansada de los “abusos” de su coordinador estatal, José Alberto Couttolenc Buentello, mejor conocido como “El Pajarito”. El descontento no es menor y tiene nombre y apellido: presunto manejo discrecional de los recursos del partido, todo para beneficio personal.
Uno de los militantes con mayor trayectoria y respeto dentro del Verde, Ricardo Rodríguez, rompió el silencio y destapó lo que muchos murmuran tras bambalinas. Según sus palabras, Couttolenc Buentello estaría desviando los recursos públicos que el PVEM recibe tanto del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) como del Instituto Nacional Electoral (INE).
Y no, ese dinero no está aterrizando en la organización política, sino en restaurantes de lujo en la zona exclusiva de Santa Fe, en la Ciudad de México, donde el dirigente estatal se da banquetes que dejan cuentas de varios miles de pesos. Lo peor: no hay forma legal de comprobar esos gastos, pues rebasan por mucho los márgenes permitidos para representaciones políticas.
Pero el uso indebido del presupuesto no se limita a la buena mesa. También se acusa a Couttolenc de operar una auténtica “agencia de colocaciones” desde su oficina. Ahí reparte plazas en el sector público estatal a sus incondicionales. Me dicen que acambio, solo deben entregar una “cooperación” quincenal, es decir, una tajada del sueldo que reciben, aunque algunos ni siquiera se presentan a trabajar. Literalmente cobran sin hacer nada, y el dinero, claro, sale del erario mexiquense.
La historia se repite en la Legislatura local. En ese espacio, el líder del Verde ha colocado a por lo menos diez “asesores”, quienes cobran gracias a las prerrogativas que tienen los diputados del partido. Pero, en los hechos, todos obedecen las órdenes directas de José Alberto Couttolenc. “Los diputados son quienes pagan, pero los asesores trabajan para el dirigente estatal”, reclamó Ricardo Rodríguez.
Así, mientras la base se desgasta en territorio, “El Pajarito” vuela alto entre lujos y presuntas redes clientelares. Y aunque las acusaciones ya se escuchan a gritos dentro del partido, hasta ahora nadie ha tenido el valor —o el permiso— de cortarle las alas. ¿Qué opinaran sus amigos morenistas?
Lujos y desvios orquestados por “El Pajarito”
Ya lo habíamos advertido en este espacio: una parte importante de la militancia del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) está cansada de los “abusos” de su coordinador estatal, José Alberto Couttolenc Buentello, mejor conocido como “El Pajarito”. El descontento no es menor y tiene nombre y apellido: presunto manejo discrecional de los recursos del partido, todo para beneficio personal.
Uno de los militantes con mayor trayectoria y respeto dentro del Verde, Ricardo Rodríguez, rompió el silencio y destapó lo que muchos murmuran tras bambalinas. Según sus palabras, Couttolenc Buentello estaría desviando los recursos públicos que el PVEM recibe tanto del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) como del Instituto Nacional Electoral (INE).
Y no, ese dinero no está aterrizando en la organización política, sino en restaurantes de lujo en la zona exclusiva de Santa Fe, en la Ciudad de México, donde el dirigente estatal se da banquetes que dejan cuentas de varios miles de pesos. Lo peor: no hay forma legal de comprobar esos gastos, pues rebasan por mucho los márgenes permitidos para representaciones políticas.
Pero el uso indebido del presupuesto no se limita a la buena mesa. También se acusa a Couttolenc de operar una auténtica “agencia de colocaciones” desde su oficina. Ahí reparte plazas en el sector público estatal a sus incondicionales. Me dicen que acambio, solo deben entregar una “cooperación” quincenal, es decir, una tajada del sueldo que reciben, aunque algunos ni siquiera se presentan a trabajar. Literalmente cobran sin hacer nada, y el dinero, claro, sale del erario mexiquense.
La historia se repite en la Legislatura local. En ese espacio, el líder del Verde ha colocado a por lo menos diez “asesores”, quienes cobran gracias a las prerrogativas que tienen los diputados del partido. Pero, en los hechos, todos obedecen las órdenes directas de José Alberto Couttolenc. “Los diputados son quienes pagan, pero los asesores trabajan para el dirigente estatal”, reclamó Ricardo Rodríguez.
Así, mientras la base se desgasta en territorio, “El Pajarito” vuela alto entre lujos y presuntas redes clientelares. Y aunque las acusaciones ya se escuchan a gritos dentro del partido, hasta ahora nadie ha tenido el valor —o el permiso— de cortarle las alas. ¿Qué opinaran sus amigos morenistas?
