Por Víctor Barrera
Lo que sucedió la semana pasada en el Congreso de la Unión es simplemente la muestra fehaciente de que los legisladores de la mayoría no representan a la población sino a Morena y a su líder moral. Porque, aprobaron sin meditación y análisis todas las iniciativas que dejo como “tarea” el oriundo de Macuspana y las que le son ordenadas a quien está encargada del despacho presidencial para que las presente.
Esto nos muestra que el camino que lleva México es regresar a ese pasado donde un solo partido era el que concentraba el poder, pero lo peor es que quienes quieren concentrar el poder solo miran para su beneficio y no para sacar a México de la situación en la cual se encuentra.
En nuestro país, la oposición se encuentra virtualmente hundida y no parece que quiera salir de ello. Porque es más conveniente negociar por unos cuantos que por muchos.
Esto coloca a los ciudadanos en tener pocas oportunidades de votar por la oposición, y pone a Morena y sus partidos aliados como los únicos entes para ser votados.
Es cierto que el 2027 aún se ve lejano, pero esto no debe ser motivo para que la oposición y la ciudadanía empiecen a conformarse con el retroceso democrático del país y la falta de crecimiento económico que con lleva una infinidad de problemas sociales.
Para las llamadas elecciones intermedias, se votarán 17 gobernaturas con Congresos locales además de votar por los 500 diputados federales. Y todo indica que serán Morena. PT y PVEM los partidos que mayores triunfos obtengan. Dejando a la oposición con pocos triunfos, salvo MC que tiene aún la puerta abierta para negociar con Morena y por lo menos mantener una gobernatura y un número considerable de legisladores federales.
En fin la narrativa de este nuevo régimen se basa en cooptar conciencias y señalar que ellos son los únicos que tienen la razón. Quienes no entran en ese círculo son traidores a la patria y ahí el deber de señalarlos. Aun cuando este en riesgo la vida de esos opositores sus familias.
El 2027 se ve lejos, pero en realidad podría ser un tiempo suficiente para que cada uno d los ciudadanos de este país analice el valor de su voto y no permita más atropellos bajo las palabras soberanía, pueblo sabio y equidad.
