Por: Raúl García Rodríguez
- Acoso sexual, sin freno ni castigo en la gestión del camarada Richard
- Cero tolerancia, cortina de humo para proteger depredadores
Los gobiernos de Morena no dejan de sorprendernos. Su cinismo es de escándalo, similar a su patética exhibición de cifras alegres en todas las materias.
Un claro ejemplo de lo anterior es el silencio cómplice y la indiferencia institucional en torno al acoso sexual y el hostigamiento laboral, que como cáncer enferma las entrañas del gobierno de la capital mexiquense.
El camarada Richard, como le llama al alcalde de Toluca uno de sus fieles aduladores, no se ha cansado de asegurar que la cero tolerancia es premisa de su administración.
La realidad es bien distinta. De enero a principios de agosto se contabilizaron una docena las denuncias por hostigamiento y acoso sexual. De ellas, dos se han hecho virales en las redes sociales.
Una de ellas involucra al ex priísta Alberto Valdés, director del Organismo de Agua y Saneamiento; la otra al titular del área jurídica de la Dirección del Medio Ambiente. Ninguno ha renunciado.
A pesar de las denuncias, ambos depredadores siguen campantes en sus cargos, bajo el manto protector del camarada Moreno Bastida y de una espesa cortina de humo.
Si un caso de acoso sexual enciende las alarmas, que en siete meses existan una docena de denuncias en el ayuntamiento de Toluca, revela que esta práctica nadie la frena y mucho menos la castiga.
En tanto que las servidoras públicas de la capital deben soportar cobardes insinuaciones, la Contraloría Interna, el Instituto de la Mujer, el área de Derechos Humanos y los integrantes del cabildo de manera negligente brillan por su ausencia, en permanente simulación frente a las cámaras de video y fotográficas.
Es evidente que el cargo de presidente municipal le ha quedado grande al camarada Richard, que no atina a poner orden en una capital que se desmorona a pasos agigantados.
