Por Fermín Josep Arrufat Calaf.
Se llevó a cabo el primer festejo taurino de la feria de San Francisco 2025, en la Monumental Plaza de Toros Vicente Segura, de Pachuca, Hidalgo, con un cartel conformado por los diestros José Mauricio, Arturo Saldívar y el hijo de la leyenda y figura del toreo acapulqueño, Antonio Lomelín, con un encierro hidalguense de Torreón de Cañas, la tarde del sábado 27 de septiembre del año en curso.
En tarde con rachas de viento y constantes bancos de nubes que amenazaban lluvia momentos previos al inicio del festejo, se dió arranque al primer festejo del serial taurino de la feria de la capital hidalguense, ante una entrada de media plaza en el coso pachuqueño, que fue testigo de una deslucida corrida presentada por los señores Uribe Barroso, quienes cumplieron con la presencia, hechuras y trapío distintivos de su vacada, pero que en esta ocasión, se echó en falta la bravura, son, recorrido y buena calidad en los ejemplares lidiados.

Poco pudieron hacer los diestros actuantes con sus respectivos ejemplares asignados tras el sorteo, quienes junto a sus cuadrillas, vivieron un “examen” de recursos y de lidia con un encierro complicado, de los que en total, los seis astados jugados, presentaron las mismas condiciones de falta de bravura, fijeza, recorrido y son en sus embestidas.
José Mauricio, en sus dos toros lució el bagaje aprendido con los años al “doblarse” con sus bureles y haciendo toreo por la cara y de pitón a pitón, ante la raquítica bravura de los toros que sorteó, los que desde el primer tercio, se quedaron cortos al acometer a los capotes, y acudir a las banderillas, complicando dicho tercio a los subalternos.

Reconocimiento, paciencia y ovaciones de parte del público, el torero capitalino dejó buenos momentos de toreo de “recursos”, pero sin llegar al dominio de sus ejemplares, con los cuales, concluyó su labor con estocada caída pero efectiva en su primer toro, y media estocada de igual manera efectiva, en su segundo burel, recibiendo el reconocimiento de los aficionados.
El diestro de Teocaltiche, Arturo Saldívar, por su parte, pechó con la miel y la hiel en sus dos ejemplares. En su primer astado, segundo toro de la tarde y el único más potable del encierro, de nombre “Cantor”, al que saludó por verónicas ceñidas, y que culminó con una media verónica en los medios del ruedo, luego de recibirlo en tablas con capotazos por bajo para llevarlo hacia el tercio del redondel, hizo resonar los olés más profundos de la tarde en el coso de la capital hidalguense en cuanto a toreo de capa.
En la suerte de varas, recibió un puyazo en buen sitio, tercio en el que recargó y peleó en el caballo. De banderillas, sobresalió el subalterno Gerardo Angelino, quien dejó un buen par en todo lo alto, ganándose los aplausos y el reconocimiento del público que deseoso se encontró de pasar una buena tarde toros.
En la faena de muleta, Arturo inició su labor en el terreno de tablas con muletazos por alto para parar al toro hacia el terreno de los tercios, puesto que el astado continuaba embistiendo abanto desde su salida por toriles y con tendencia a refugiarse en tablas. Ya en los tercios del ruedo, ligó una serie de derechazos que concluyó con un pase forzado de pecho, con los que puso de lleno la atención del respetable en los tendidos.
De tal forma, Saldívar le halló los modos burel con mejores opciones de la tarde, con el que se encontró en mayoría cómodo lidiándolo por el pitón derecho, puesto que era el mejor lado del segundo toro de la tarde, no obstante, ya en los medios del ruedo, también quiso Arturo encontrarle buen tipo a la embestida a su ejemplar por el pitón izquierdo toreando por naturales sin obtener mayor trascendencia, ya que el burel que quedaba corto al final del muletazo, desluciendo la figura estética de la lidia que procuró a lo largo de la faena el diestro de Teocaltiche.

Ya hacia el final de la lidia, Arturo continuó llevando al toro por el asta derecha; sin embargo ya avanzada la faena de muleta, el toro comenzó a rajarse hacia la querencia natural, en la zona de la puerta de toriles.
Aún con tiempo de faena, Arturo no se arredró ante las condiciones limitantes del toro, y en dicho terreno todavía logró lucir el toreo por derechazos al hilo de tablas, para aprovechar los últimos momentos de calidad que el segundo ejemplar de la tarde le ofreció.
Momentos previos a la suerte suprema, tras recorrer en terrenos de tablas medio ruedo sacando muletazos por el pitón derecho, y ya en zona de la contraquerencia, Arturo cuadró al toro vaciando una estocada entera, caída y tendida que fue efectiva, produciendo la petición de oreja por parte del público, con la cual el juez de plaza, accedió concediéndole el apéndice.
Cara y cruz de la fiesta vivió el torero jalisciense avecindado en Aguascalientes en su lote, ya que en su segundo ejemplar, de nombre “Don Checo” (burel cuyo nombre fue dedicado a la memoria del recientemente fallecido ganadero de Rancho Seco, Don Sergio Hernández González), que de manera copiosa lució las mismas condiciones carentes de calidad en la embestida como todo el encierro de Torreón de Cañas, al que tras su salida, Arturo solamente pudo lucir el toreo a la verónica al hilo de tablas, puesto que mantuvo una embestida de toro abanto, saliendo contrario y huidizo.
Poco, o casi nada pudo hacer Arturo con su segundo toro, al que solamente pudo lucir muletazos de aliño, encontrándose con desacometidas carentes de bravura del astado que siguió rajándose en el tercer tercio, tal como se mostró tras la salida por la puerta de toriles.
Ante tan mala calidad del ejemplar torreocañense que además se quedó corto a mitad de cada muletazo, tras batallar con el deslucido astado, intentó la suerte suprema dejando ¾ de espada, la cual no fue efectiva, extendiendo el tiempo límite para recibir un primer bocinazo por parte de la presidencia de plaza, cuya responsabilidad otorgada por el ayuntamiento a Don Roberto Valencia, jugó un mal papel durante el transcurso del festejo al mostrarse disperso y recibiendo pitos de la asistencia, quienes le reclamaron su laxa labor en su encomienda para hacer cumplir con el tiempo acordado por el reglamento taurino, al mandar los avisos correspondientes cuando un diestro no puede consumar la faena con la espada.
Ya enterado del asunto el juez de plaza, y en medio del apremio pasado por Saldívar, el bochornoso quinto episodio de la tarde concluyó con un tercer aviso que mandó de vuelta a los corrales al deslucido y descastado penúltimo toro de la tarde, en medio de división de opiniones entre neófitos que reclamaron la labor de Arturo y el reconocimiento de aficionados que fueron conscientes de las complicaciones otorgadas por el astado que antecedió el final de la función.
Por su parte, el diestro Antonio Lomelín, hijo del torero guerrerense y figura de la fiesta brava mexicana, sorteó con el peor lote del ya deslucido encierro de la ganadería hidalguense de Torreón de Cañas que pasta en los campos de Apan, puesto que en ninguno de sus dos astados pudo lucir faenas que lograran transmitir emoción a los asistentes, quienes esperaron ver algo sobresaliente en su primer toro, y aguantaron a ver algo notable en su segundo ejemplar. No obstante, la mala suerte se presentó de igual manera en el cierra plaza, toro que de entre los más deslucidos, fue el de peores formas en cuanto a carácter.
Despachó de estocada caída a su segundo toro de su lote y último oponente de la función, recibiendo algunos pitos y aplausos de los asistentes, quienes reconocieron las nulas oportunidades prestadas por la corrida presentada por el prestigioso hierro de los señores Uribe Barroso y Uribe Curn, que en esta ocasión, quedaron a deber a sus seguidores toristas y a los actuantes para poder redondear de manera óptima la primer corrida de la feria de Pachuca 2025.
En efecto, un primer festejo carente de toros con bravura y fijeza que hizo pasar momentos de apremio a las cuadrillas y puso en examen de recursos de lidia a los toreros acartelados, quienes no consiguieron sobreponerse a un encierro cuya casta brilló por su ausencia, perteneciente a una de las ganaderías consentidas por la afición del centro del país.
