Por Fermín Josep Arrufat Calaf
Se efectuó en la plaza de toros Silverio Pérez de la Feria Internacional del Caballo Texcoco, la segunda corrida de su serial taurino 2026, la tarde del pasado sábado 21 de marzo, en la que alternaron el rejoneador novillero André Gonçalves (quien abrió plaza), junto con el diestro hidrocálido Luis David Adame, el tabasqueño André Lagravere “El Galo” y la novillera gaditana Miriam Cabas, quienes despacharon cuatro astados del hierro de “La Asunción” y cuatro novillos de “Espíritu Santo”, en una tarde soleada pero con ráfagas de viento muy frío, en la que se registró un cuarto de entrada en los tendidos.

El caballista luso-mexicano André Gonçalves dió muestra de sus notorios avances en el arte de Marialva haciendo gala de buena monta en cada uno de sus equinos, con los cuales desempeñó cabriolas, quiebros en terrenos de tablas y toreo a la grupa con el que llevó a sus ejemplares desde los medios del ruedo hasta los extremos del redondel.
Con los rejones estuvo fino, atinado y sin excederse, consintiendo a cada uno de sus novillos-toros, que, también dieron buen juego para poder lucir su tauromaquia caballista.
Ante el público entregado a su desempeño, firmó a ambos bureles con destacable uso de la hoja de peral, siendo el primero de efecto fulminante de un solo intento, y de igual manera en su segundo astado al que despachó de un mete y saca efectivo, con el que se le condecoró con un apéndice y un apéndice respectivamente ante la petición consensuada de la asistencia.

El hidrocálido Luis David Adame, lució vistoso toreo de capote, con esencia a toreo mexicano añejo en su primer ejemplar del hierro de La Asunción, al que posteriormente con la sarga, estuvo empeñoso sabiendo darle sus tiempos respectivos al burel para aprovechar el máximo posible de su toro inicial, con muletazos con la diestra y por naturales que calaron profundo en los asistentes que pudieron disfrutar del toreo estético del segundo hermano de la trilogía de los Adame. Lamentablemente, la suerte en los aceros no estuvo de su lado en ambos toros, puesto que falló, perdiendo la oportunidad de acreditarse con el triunfo en la tarde, dado que las dos orejas las tenía de su parte con tan buena faena.
En su segundo toro (quinto del festejo), de igual procedencia de La Asunción, se despitorró al rematar en un burladero, por lo que tuvo que ser devuelto a los corrales. Le sustituyó un ejemplar áspero de conducta de la vacada hidalguense de Las Huertas, al que pudo sacarle partido a base de toreo de mando, sin embargo, de igual manera el acierto con la espada le privó de un merecido triunfo ante su entregada labor, llegando a escuchar un aviso por parte del juez de plaza Leonardo Campos, quedando en una sonora ovación.

En cuanto al diestro sureño, André Lagravere “El Galo”, pechó con el peor lote en el sorteo, siendo un par de toros que poco colaboraron con el tercer espada del cartel, no obstante, estuvo por encima de sus ejemplares a los que logró mostrar dominio y sapiencia para lucir lo poco potable que tuvieron, resultando reconocido por los espectadores que bien le tributaron palmas y ovaciones en ambos toros, actuación que además, se vió adosada al adornarse con el capote realizando el ya poco visto “quite de oro”, patentado por el torero tapatío Pepe Ortíz.
Por otro lado, la novillera gaditana originaria del municipio de Los Barrios, Miriam Cabas, de igual forma se vió con voluntad y disponibilidad ante un primer astado que mostró una embestida agresiva y descompuesta, en la que calamocheaba y arreaba al momento de cargar la suerte con el capote y en la muleta, siendo estructurada por muletazos a cuentagotas, complicaciones ante las cuales la concurrencia le tuvo paciencia y reconoció su ímpetu por lucir su toreo. Lamentablemente, el mal azar que predominó con los toreros de a pie se acentúo con Miriam, ya que de igual manera no estuvo atinada con la espada, llegando a escuchar un aviso por orden del juez, y perdiendo la oportunidad de cortar una oreja como recompensa a su destacable labor, recibiendo aplausos a su entrega.
En su segundo novillo, el sorteo tampoco le favoreció, ya que fue un ejemplar con pocas opciones, que también mostró aspereza y agresividad en las embestidas, que no fueron otra cosa que arreones, corrió la mano e hizo exclamar los olés del público, pero por pasajes, puesto que no hubo tela de donde cortar. Concluyó pinchando al cierra plaza y de nueva cuenta escuchó un aviso del palco de la autoridad, y palmas de parte del respetable.
