TARDE TRIUNFAL PARA EL ZAPATA E ISRAEL TÉLLEZ EN PACHUCA

Por Fermín Josep Arrufat Calaf.

Se llevó a cabo la tercer corrida de la feria de San Francisco, en la Plaza de Toros Vicente Segura, de la ciudad de Pachuca, Hidalgo, la tarde del día sábado 11 de octubre con un cartel conformado por tres toreros banderilleros, integrado por el tlaxcalteca Uriel Moreno “El Zapata”, el uriangatense Israel Téllez y el sanmiguelense Francisco Martínez, quienes lidiaron un encierro muy bien presentado de la vacada zacatecana de José Julián Llaguno.

En tarde agradable y sin viento que molestara los actuantes, el cielo abrió minutos antes del paseíllo, puesto que un par de horas antes, ráfagas de viento y una constante llovizna, denotaron lo que podía ser una tarde con clima poco idóneo para ver toros. No obstante, pasado el mal tiempo, aficionados de la capital del estado y de la Ciudad de México, se hicieron presentes en el coso pachuqueño para hacer la mejor entrada de lo que va el serial taurino hidalguense.

Abrió plaza “El Zapata”, quien no tuvo opciones en el primero de su lote. Un toro que acometía y entraba fijo en los avíos, y que desde el primer tercio, mostró falta de fuerza para hacer posible un toreo ligado y con prolongadas series de muletazos en el tercer tercio.

No obstante en su segundo toro, cuarto del festejo y de nombre “abuelo”, Uriel se llevó el gato al agua tras recibir al burel al hilo de tablas con una serie de tres faroles de rodillas que encendieron el ánimo en los asistentes, para después continuar con el mismo tenor, haciendo otro farol de rodillas a la altura de las líneas de los tercios del ruedo, para cerrar el saludo capotero con un par de chicuelinas ceñidas y un remate muy torero soltando una punta del capote, emulando un quiebro en los medios del ruedo.

Buen puyazo del varilarguero Paco Salinas, quien recibió a media distancia al toro en la contraquerencia del ruedo, donde empujó el astado pero sin ofrecer pelea, dejando la suerte hecha de manera breve para abrirle pelo al toro. Quitó por chicuelinas El Zapata, en los medios de la arena para rematar el primer tercio con una revolera.

En el segundo tercio armó un escándalo al combinar los tres pares de banderillas, colocando los dos primero palos en terreno de tablas haciéndolo “al violín”, el segundo en los medios en un quiebro, y el tercero de frente en el centro del ruedo, tras los cuales, la gente ávida de emoción en los tendidos le ovacionó entre gritos de ¡torero! ¡torero!

Con la muleta abrió la faena haciendo un molinete, ligando un par de derechazos en redondo hacia los terrenos de la contraquerencia. Siguió con la mano diestra, y al hilo de las tablas continuó por derechazos en redondo, dando tiempo y distancia al burel para no “ahogarlo” al dejarle la muleta en la cara para provocar la embestida.
De poco recorrido el toro hacia el final de la faena, concluyó su labor de rodillas y cerrado en tablas, donde dió una serie de muletazos de pitón a pitón y haciendo un desplante de gallardía en la cara del toro aventando la muleta.

Vació una estocada entera hasta la bola de la espada, la cual fue de efecto casi inmediato, con la que de nueva cuenta hizo exclamar al público en los tendidos, gritos de ¡torero! ¡torero! ante una petición unánime en los dos lados de la plaza, concediendo el juez Aldo Gutiérrez dos orejas a Uriel.

Por otro lado, Israel Téllez dió muestra de madurez en la profesión al enfrentarse a su primer toro, de nombre “platero”, astado que de salida resultó muy suelto, luciendo poco con el capote, realizando el toreo a la verónica, tras las cuales, remató con una media verónica por bajo en los medios de la plaza, que resultó de mucha solera. En la suerte de varas, recibió un puyazo breve, en el que no ofreció pelea, tras el cual, quitó Israel por chicuelinas en el centro del redondel, sin lograr trascender mucho en los tendidos, debido a la poca fuerza que presentó el toro en sus embestidas.

En el segundo tercio, invitó a colocar los rehiletes a sus compañeros de cartel, quienes levantaron el ánimo en los tendidos, al poner Francisco Martínez un primer par de frente y en todo lo alto, seguido por Uriel Moreno “El Zapata”, quien clavó un par “al violín” cerca de tablas, cerrando el tercio el torero en turno, Israel Téllez, dejando un par de frente “asomándose al balcón”, con el que arrancó la ovación compartida para los tres toreros, quienes escucharon una “diana” por parte de la banda de música en la plaza en medio de aplausos.

Igual que el abre plaza, “platero” denotó falta de fuerza en las embestidas durante la faena de muleta, al que de manera paciente, Israel supo entender las pocas opciones potables del primer toro de su lote, con el que demostró darle tiempo y distancia para evitar que el toro viniese a mucho menos, pese a que se dobló de manos en varias ocasiones al acometer a la pañosa del uriangatense en los terrenos de tablas.

Ya en los medios de la arena, y con mucho tiento, Israel hilvanó una serie de derechazos con mucho temple y torería, de los que supo acoplar a la poca fuerza en la acometida de su primer burel, logrando mantener atenta y paciente a la gente en los tendidos quienes se encontraban deseosos de ver algo sobresaliente.

Siguió con tiento y cadencia en su faena Israel, “sobando” las raquíticas condiciones de fuerza en el toro, que seguía acometiendo, pero sin ofrecer un recorrido ligado y con son, para poder realizar el toreo con muletazos continuos y profundos. Escuchó aplausos Israel por su entrega y bien estructurada faena antes de montar la toledana.

Mató de un espadazo entero en buen sitio, pero ligeramente trasero en la colocación, propiciando que tardara un poco en doblar el burel, pero de resultado efectivo, desatando la petición de la oreja por parte de la afición, logrando ésta en ser otorgada.

En su segundo toro, de nombre “afortunado”, Israel recibió con el capote por verónicas de mucha cadencia y sitio, las cuales poco llegaron a los tendidos. En la suerte de varas, tomó un buen puyazo de parte de César Daniel Morales, quien recibió aplausos, y quitó Israel por verónicas, previo al segundo tercio.
Con las banderillas, Israel colocó dos pares de frente y uno al violín que arrebataron las palmas de la concurrencia.

En la faena de muleta, demostró ser un toro con poca transmisión y sin fijeza en la primera serie que hizo con la sarga. Abanto y sin recorrido, constantemente se quedó corto el toro y volteando a ver a Israel, luego de sentir donde se encontraba colocado en su terreno.

Estructuró una faena laboriosa, pero que trascendió poco en los tendidos debido a las pobres condiciones de fijeza y recorrido del astado. Recorrió medio ruedo sin conseguir meter en la muleta al toro y montó la espada dejando una estocada entera y un poco delantera que tuvo efecto pronto.

División de opiniones y petición de oreja en los tendidos, la cual le fue concedida por su labor a Israel por parte de la autoridad de la plaza.

Por su parte, el joven torero sanmiguelense Francisco Martínez tuvo mala fortuna con los aceros, puesto que en su primer toro, realizó la faena más completa en cuanto a estructura en toda la tarde, demostrando que no quería dejarse ganar la partida de manera sencilla, buscando el mejor lado a su primer toro para poder realizar una faena que pudiese firmar de manera óptima con la espada.

De nombre “minero”, saludó por verónicas al hilo de las tablas al tercer toro de la tarde y primero de su lote, con las que escuchó sonoros olés de parte los aficionados.
Colocó en suerte al toro para llevarlo al caballo, donde recibió un puyazo en buen sitio pero sin recargar en el peto, amagando con caer a la arena al salir de la jurisdicción del picador.

Hizo Francisco un vistoso y emocionante quite en el que combinó chicuelinas, tafalleras y una revolera que resultó precipitada, debido a la prontitud del toro en sus acometidas, pero que no mermaron en expresión y ánimo en los espectadores.

De nueva cuenta, se compartió con los alternantes el segundo tercio, quienes colocaron pares en todo lo alto y de frente, que hicieron poner de pie a la concurrencia presente en los tendidos.

Inició la faena de muleta al hilo de las tablas, desde donde llevó al toro hacia los terrenos de los tercios, sitio donde el astado lo desarmó, arrancándole la muleta de las manos al guanajuatense.

Retomó la pañosa, y ligó una serie de derechazos que desataron los olés en la plaza. Acto seguido, en los medios del ruedo, levantó la cara del toro con muletazos de pecho a los que continuó con una serie de naturales de plasticidad y hondura notables.
Siguió con la misma fórmula por el pitón izquierdo del toro, ligando los pases naturales en redondo, denotando haber hallado el sitio y el lado de mejor lucimiento en el ejemplar de José Julián Llaguno, que ocasionalmente, le enganchaba la muleta al quedarse corto.

Gustoso en el sitio donde el toro logró sentirse a modo, se mantuvo en el terreno cercano a las líneas de los tercios, donde prosiguió por derechazos pausados entre muletazo y muletazo, pero de buena manufactura con los que “ya tenía en la bolsa” a los asistentes.
Faena empeñosa y de no arredrarse, remató de rodillas Francisco con una dosantina y un pase de pecho, para concluir su faena de muleta, en la que dominó y gustó con mucha torería.

Cuadró al toro para montar el estoque y falló al primer viaje con la tizona, logrando consumar un estoconazo entero y en buen sitio al segundo viaje, con el que logró doblar el toro de manera pronta. Petición de oreja, pero desafortunadamente, no concedida por el juez.

Cerró plaza Francisco con el toro de nombre “bendecido”, al que recibió por faroles de rodillas en terreno de tablas, a las que siguió con una serie de verónicas, para después bregar al sexto de la tarde hacia los medios del ruedo.

De comportamiento suelto y abanto, resultó complicado al momento de volver a meterlo al capote para ponerlo en suerte en el caballo, donde recibió un puyazo en buen sitio, en el que recargó pero sin pelear en el peto.
Con las banderillas, dejó Francisco tres pares en todo lo alto en el terreno de los medios de la arena que emocionaron al público, con los que recogió una sonora ovación. antes del cambio de tercio.

Ya en la tercera parte de la faena, inició Francisco con muletazos de aliño que carecieron de expresión artística, ya que el astado únicamente ofertó medias embestidas y saliendo al final del muletazo, embistiendo con la cara hacia arriba. Rumbo al final de la faena, cerrado en tablas, el de san Miguel de Allende, amagó con probar un toreo más tremendista, realizando desplantes temerarios en la cara del toro, tras los que, remató con muletazos en la cara del toro y por abajo a manera de someter al burel antes de montar la espada.

Dejó un espadazo entero y ligeramente desprendido en la colocación, que resultó efectivo logrando doblar el sexto toro de la tarde. Recibió aplausos por su entrega y tesón por parte de los asistentes quienes solicitaron una oreja a la autoridad, la cual concedió, siendo ésta la única que se llevó en la espuerta el torero de Guanajuato en la tercera corrida de la Feria de Pachuca 2025.

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