- Teotihuacán volvió a ser tierra de sacrificios, sólo que en tiempos modernos.
- Se desata el pánico en México y en la FIFA a 52 días de iniciar el Mundial.
- Zona arqueológica donde fue más fácil meter armas que una botella de agua.
- Policía Auxiliar de la CDMX custodia las zonas arqueológicas del Edomex.
POR JUAN GABRIEL GONZÁLEZ CRUZ
A 52 días del inicio en México de la Copa Mundial de Futbol 2026 se registró un hecho que pone en duda las capacidades preventivas, más que reactivas, del gobierno mexicano y los organizadores de la justa deportiva más importante y vista en todo el orbe.
Lo que pretendía ser un día de turismo arqueológico terminó en un ataque armado que desató el pánico dentro de la zona arqueológica de Teotihuacán, pero que se extendió a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), a los países participantes y al turismo que pretende estar en los partidos, al menos los que se disputen en México.
Un hombre mexicano, quizá demente, psicópata o desquiciado, ya sin vida, le ha asestado a México y sus autoridades un golpe brutal ante los ojos internacionales, con un espectáculo dantesco en el que hubo más de 20 disparos de arma de fuego, rehenes, heridos y muertos.
Hoy lo único que se sabe es que el “Tirador de Teotihuacán” respondía al nombre de Julio César Jasso Ramírez, de 28 años, que ingresó armado a la zona de las pirámides y a quemarropa abrió fuego contra los turistas.
Cerca de las 11:30 horas de ayer lunes las alarmas y sirenas de seguridad se activaron en esta zona prehispánica del Estado de México donde el saldo final fue de dos muertos: una mujer canadiense y el agresor que decidió quitarse la vida. 13 lesionados, siete de ellos por arma de fuego, todos extranjeros: colombianos, canadienses, rusos, estadounidenses y brasileños; otras seis personas también resultaron heridas por fracturas y raspones, ya que al querer huir de los balazos brincaron de las escaleras o se quisieron aventaron al vacío.
La zona arqueológica de Teotihuacan permanecerá cerrada hasta nuevo aviso y en el lugar se mantendrán más de 400 elementos de federales y estatales… ¿Por cuánto tiempo?, ¿Hasta que pase el mundial?… no hay que olvidar que una justa deportiva de este nivel va acompañada del turismo, de la derrama económica y donde las visitas a los vestigios prehispánicos de Teotihuacán tendrían que ir de la mano del mundial pambolero.
Aquí las preguntas que tendrán que responder las investigaciones que llevan a cabo las fiscalías General de la República (FGR) y del Estado de México (FGJEM) van desde el móvil de este ataque y saber más de Julio César, pero de manera esencial conocer cómo es que ingresó con arma de fuego, una daga, una bolsa llena de cartuchos calibre 38 y por qué tuvo tanto tiempo para hacer tantos disparos contra los turistas.
Es un hecho que Julio César Jasso no sólo lo planeó su ataque durante días, semanas o meses, sino que vio, analizó y aprovechó los llamados “puntos ciegos” de la zona arqueológica de Teotihuacán, donde hoy queda en claro que era más fácil meter armas que una botella de agua, una cerveza, una bolsa de frituras o una cámara fotográfica.
CANCIÓN, DICHO O REFRÁN
La culpa no es del indio…
Por cierto. Hoy se sabe que aun cuando la zona arqueológica de Teotihuacán esta bajo resguardo de las autoridades federales, concretamente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INHA), son elementos de la Policía Auxiliar de la Ciudad de México los responsables de la seguridad de esta ciudad prehispánica. Así es, resulta que esta corporación de la CDMX, que opera más como agencia de renta de servicios de seguridad -algo similar a los Cuerpos de Seguridad Auxiliarles del Estado de México (CUSAEM)- tiene la encomienda de cuidar varios inmuebles federales, en este caso museos y zonas arqueológicas. Si con trabajos les dan patrullas y armamento a los policías auxiliares, ni pensemos que estén capacitados o sepan siquiera cómo se utilizan los arcos de seguridad para detectar armas de fuego, objetos punzocortantes o elementos abultados en los accesos de los inmuebles que están bajo su resguardo.
