Daniel Camargo Hernández / Cuestión de POLÉMICA
• Servicios Médicos Forenses negocio de unos cuantos
• Zinacantepec entre la política y el compromiso social
Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre la actuación del Estado Mexicano en materia de desaparición de personas, incluso alguna oficina de la Organización de las Naciones Unidas ya evidenció las fallas que ocurren en ese rubro en este país, y una de ellas incide fuertemente en la identificación de personas sin vida que llegan a las fiscalías como “no identificados”.
Por lo menos la mitad de las víctimas fatales de actos de violencia llegan a los servicios médicos forenses del país como esa “etiqueta”, y de ahí es muy poco el esfuerzo que los médicos legistas y demás personal se toma para tratar de quién se trata esos cadáveres.
La corrupción es otro asunto que mancha gravemente el trabajo en los SEMEFO, pues por exceso de trabajo o por flojera no se realizan exámenes de identificación ni a la mitad de los cuerpos que ahí se acumulan todos los días.
Si alguien busca reclamar un cuerpo, tiene que pagar para que la autopsia se realice y otro tanto para que se realicen pruebas genéticas para garantizar el parentesco de una víctima con sus familiares.
En los Servicios Médicos Forenses todo el dinero, todo cuesta, y mucho más si un lamentable evento de ese tipo se registra en fin de semana o en medio de la madrugada de cualquier día.
Urge regular la actuación de esas instancias y vigilar de cerca y de algún modo que todos los servidores públicos de esas áreas cumplan con criterios de humanidad con sus obligaciones.
Zinacantepec entre la política y el avance
En Zinacantepec, como en muchos municipios del país, conviven dos dinámicas: la del trabajo institucional y la de la disputa política.
Mientras la administración que encabeza Manuel Vilchis Viveros reporta avances en obra pública y servicios, también circulan versiones críticas impulsadas por distintos actores locales, algunas con sustento y otras que no siempre resisten la verificación.
En comunidades como San Luis Mextepec, el debate se ha intensificado con la participación de ex funcionarios y liderazgos comunitarios, en un contexto donde incluso hay señalamientos administrativos y legales contra algunos representantes.
En medio de ese escenario, los datos oficiales apuntan a más de 250 obras entre 2022 y 2024, y cerca de 100 adicionales en lo que va del actual periodo, en rubros como pavimentación, alumbrado e infraestructura educativa.
El tema del agua refleja bien esa tensión: el desabasto es un problema estructural que no es exclusivo del municipio, pero sí exige respuestas concretas.
Actualmente se reporta la implementación de un plan que incluye perforación de nuevos pozos, rehabilitación de redes y suministro mediante pipas en zonas afectadas, medidas que buscan atender la coyuntura y sentar bases a mediano plazo.
Algo similar ocurre con iniciativas como la Feria del Marisco, que ha crecido en alcance y actividad económica, aunque también ha generado opiniones encontradas.
En un entorno donde comienzan a perfilarse escenarios electorales, el contraste entre críticas y resultados se vuelve inevitable; será la ciudadanía, con información y experiencia cotidiana, la que valore el desempeño y distinga entre propuestas, señalamientos y hechos verificables.
El Verde quiere volar solo en 50 municipios
En el Estado de México, las alianzas entre Morena y el Partido Verde comienzan a mostrar grietas. Lo que hasta hace poco era un matrimonio de conveniencia, hoy se perfila como una relación con reservas: acuerdos parciales, candidaturas negociadas y, sobre todo, un Verde que —bajo el mando de José Alberto Couttolenc Buentello— busca dejar de ser comparsa para intentar jugar como protagonista.
La apuesta no es menor: con 19 municipios, 9 diputados locales, 10 federales y una red de regidores, el Verde presume músculo suficiente para duplicar su presencia. Pero entre el cálculo político y la realidad electoral hay un trecho que suele cobrarse caro.
El discurso es claro: crecer hasta 50 municipios, rebasar los 15 diputados locales y consolidar una estructura territorial que incluso desplace a partidos tradicionales como PRI y PAN, hoy debilitados. Sin embargo, en privado, operadores reconocen que el verdadero adversario no está enfrente, sino al lado: Morena, con mayor capacidad de movilización y una base ideológica más profunda en territorio mexiquense.
Si el Verde decide “volar solo” en más distritos, el riesgo es evidente: fragmentar el voto y terminar debilitando su propia posición negociadora.
A esto se suma un factor que el Verde no puede ignorar, el desgaste, en los últimos dos años, varios gobiernos municipales emanados del Verde en territorio mexiquense han sido señalados por conflictos administrativos, cuestionados por el manejo de recursos y la crisis de seguridad, situaciones que han puesto en entredicho la narrativa de eficiencia que intenta construir el partido.
Casos de opacidad en contratos, protestas ciudadanas por servicios deficientes y señalamientos de abuso de poder han aparecido de forma recurrente, erosionando la credibilidad en algunos de sus bastiones locales.
El Verde quiere crecer, sí, pero crecer implica resistir el escrutinio, y ahí es donde la ecuación se complica: no basta con estructura electoral o “ejércitos jurídicos” para defender votos; se necesita legitimidad en el ejercicio del poder.
Porque si la estrategia es romper parcialmente con Morena para posicionarse como fuerza independiente, también deberán cargar solos con sus errores, al final, la pregunta no es si el Verde puede competir sin Morena… sino si puede hacerlo sin que el peso de sus propios gobiernos le pase factura.
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Gracias por su lectura. Los espero a partir de las 7:30 de la mañana en UltraNoticias con Oscar Glenn en el 101.3 FM de Toluca. Ya lo sabe: que le vaya como se porte.
