Por. – Benjamín Bojórquez Olea.
El arquitecto que necesita Salvador Alvarado
En política suele existir una discusión recurrente entre la honestidad, la capacidad técnica y la experiencia. Sin embargo, la realidad de los municipios demuestra que existe un cuarto elemento que con frecuencia resulta determinante para transformar una comunidad: la capacidad de gestión.
Salvador Alvarado atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas en materia de infraestructura urbana, pavimentación, servicios públicos y atracción de inversiones. Basta recorrer sus colonias para advertir rezagos acumulados durante años, producto de administraciones que, independientemente de su color partidista, no lograron generar el volumen de recursos suficiente para detonar un verdadero proceso de modernización.
En ese contexto, la pregunta no debe ser únicamente quién tiene buenas intenciones o quién posee una imagen pública favorable. La interrogante central es quién cuenta con las condiciones políticas, técnicas e institucionales para gestionar recursos extraordinarios y convertirlos en obras tangibles para la población.
Los municipios dependen en gran medida de las asignaciones estatales y federales. La capacidad recaudatoria local suele ser limitada frente a las necesidades crecientes de infraestructura. Por ello, la diferencia entre una administración exitosa y una administración inercial radica muchas veces en la habilidad de construir puentes con las instancias donde se toman las decisiones presupuestales.
Bajo esa lógica, la figura del diputado local morenista, Ambrocio Chávez Chávez adquiere relevancia. Más allá de simpatías partidistas o posiciones ideológicas, se trata de un actor político que ha construido relaciones tanto en el ámbito estatal como en el federal, un activo que puede resultar fundamental para un municipio que necesita recursos, proyectos y capacidad de interlocución.
La política moderna exige algo más que discursos. Requiere operadores capaces de sentarse en distintas mesas, construir consensos y abrir puertas institucionales. En una etapa donde Salvador Alvarado necesita acelerar inversiones en pavimentación, drenaje, agua potable, movilidad urbana y desarrollo económico, contar con un liderazgo que conozca los mecanismos administrativos y presupuestales puede representar una ventaja competitiva para el municipio.
No se trata de afirmar que una sola persona resolverá problemas históricos. Sería una simplificación irresponsable. Tampoco se trata de convertir la política en un ejercicio de culto a la personalidad. Lo que está en discusión es la importancia de que los gobiernos locales cuenten con perfiles que combinen conocimiento técnico, experiencia territorial y capacidad de interlocución con los centros de decisión.
Ambrocio Chávez reúne elementos que hoy resultan especialmente valiosos para encabezar la comuna de Salvador Alvarado: conocimiento de la realidad regional, experiencia política acumulada y una red de relaciones institucionales que podría traducirse en mayores oportunidades para gestionar proyectos estratégicos.
La historia demuestra que los municipios que avanzan no son necesariamente aquellos que tienen más recursos, sino aquellos que cuentan con liderazgos capaces de atraerlos. En un entorno de restricciones presupuestarias, la gestión se convierte en una herramienta tan importante como la planeación.
GOTITAS DE AGUA:
Por eso, el debate de fondo no debería centrarse exclusivamente en ideologías o filiaciones partidistas. Salvador Alvarado necesita discutir cómo recuperar competitividad, cómo modernizar su infraestructura y cómo volver a generar condiciones para atraer inversión y empleo. Y para lograrlo se requieren perfiles que entiendan el funcionamiento de las instituciones y que tengan la capacidad de tocar las puertas correctas en el momento adecuado. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…
