Por Pepe Nader
Hasta que uno tiene hijos entiende la importancia de buscar una escuela donde exista un compromiso académico y humano, pues, en lo personal, ya me tocó vivir la amarga experiencia de ser parte de una escuela como el Forger, en Metepec, donde a las y los maestros y al director les valió madre un caso de violencia física y bullying por parte de alumnos y hasta de académicos, algo que nunca negaron, porque realmente estaba pasando, pero por lo que tampoco se preocuparon por solucionar.
Lo anterior lo comento porque el caso de DAFNE, adolescente que fue asesinada el 16 de julio de 2026 en un campamento de verano en la Academia Militarizada Doenitz, en Ciudad Madero, Tamaulipas, ha ocasionado indignación a nivel nacional, pues es increíble que gente enferma, mala y asesina esté al frente de supuestas escuelas y del cuidado de niños y jóvenes.
Aunque ya hay tres personas detenidas bajo prisión preventiva y la Secretaría de Educación Pública revisa los permisos de escuelas con modelo militarizado, queda constancia de que estos riesgos son una constante por permitir tantas escuelas patito, donde la calidad educativa y el trato al alumnado es de lo peor, pues, militarizadas o no, se dejó de trabajar para que las autoridades aprueben permisos a escuelas que ofrecen hasta doctorados, pero donde los alumnos salen sin saber, mínimo, la tabla del siete.
En el Valle de Toluca abundan escuelas de este tipo, con dueños a los que les vale madre la educación y sólo piensan en el dinero, pues, obviamente, tampoco les importa la calidad de sus directivos, administrativos y maestros, algo que se refleja en centros educativos, privados o públicos, que se convierten en un infierno por el trato, la violencia y el bullying que sufren miles de alumnas y alumnos.
Que el caso de DAFNE sirva para que la SEP y las secretarías de Educación estatales revisen las escuelas públicas y privadas, combatan la corrupción que les permite operar a cambio de unos pesos y verifiquen que cumplan con todas las normas para que las y los alumnos estén seguros, resguardados y no en riesgo, pues, al final, cuando un padre otorga esa confianza, está entregando lo más valioso que puede tener, que es la vida de su hija o de su hijo. Así que a trabajar y a cerrar todas esas escuelas patito que abren como si fueran taquerías, que nadie revisa y que operan de manera irregular y riesgosa.
LA GRÁFICA DE HOY
Del fotógrafo JAIME ARRIAGA, es esta imagen del socavón que se generó en la calle Ramón Corona, en la colonia Cuauhtémoc de Toluca, que representa un gran peligro para la ciudadanía, por lo que se hace un llamado urgente a las autoridades para que lo atiendan de inmediato.
Empezaron las lluvias y el problema de los hoyos, baches y socavones en el Valle de Toluca y otras zonas de la entidad se ha agravado, ocasionando daños a los vehículos y accidentes, pues una moto que pasa por un hoyo de este tamaño de inmediato sufre un accidente, muchos de ellos graves y que le pueden costar la vida a quienes van arriba del vehículo.
Habrá que analizar la calidad con la que se reparan los baches, pues es increíble que aparezcan cada tres meses en los mismos lugares y con la misma profundidad, algo que demuestra que en algunos sitios no se está haciendo bien el trabajo, pero sí se está cobrando como si fuera concreto de la más alta calidad.
Más allá de la época de lluvias, urge bachear y pavimentar, pues no podemos seguir viviendo así. Es necesario que se haga con calidad y que exista una garantía que deban cubrir las empresas concesionarias para que, si su trabajo no dura determinado tiempo, estén obligadas a realizarlo nuevamente y sin costo, pues ya basta de que vivamos con este problema, que lleva muchos años, que afecta a toda la entidad y ante el que las autoridades estatales y municipales deben responder con hechos, no sólo con cifras que no se ven cuando caemos en un bache o nos rompemos la madre en una motocicleta.
Y VA DE CUENTO
GALDINO FUENTES y ABRAHAM GONZÁLEZ son dos exploradores que se encontraban en una isla virgen y, caminando, se encuentran con un letrero que dice: «¡Peligro: caníbales vegetarianos!». Confundidos, los exploradores deciden continuar. En eso se encuentran con un hombre todo ensangrentado que les dice: «¡Corran, corran!».
Los exploradores preguntan: —¿Por qué, si son caníbales vegetarianos?
Y el hombre responde: —¡Sí, son caníbales vegetarianos: se comen la palma de las manos y la planta de los pies!
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en nadermata@hotmail.com
