Por Pepe Nader
Este fin de semana tocó rodar en moto con mis “brothers” de Widows Sons Toluca, por lo que temprano hicimos nuestras oraciones y salimos rumbo a Ixtapan de la Sal, en donde llegamos a echar unas gorditas ahogadas. Sin embargo, el buen sabor se fue pronto cuando, de la propia mesa, nos robaron unas llaves de una de las motos, algo que de forma sospechosa negó el dueño del lugar y que, después de todo un show y tres horas más tarde, concluyó con la entrega de las llaves por parte de un desconocido, una forma de operar donde los turistas corren el riesgo de que les roben su auto o moto. A lo anterior hay que sumar al cerrajero del pueblo, al que habrá que investigar porque sus presupuestos son exagerados, irregularidades que le rompen la madre a un lugar turístico por culpa de una red de extorsión y delitos que no se puede entender si no es con la complicidad de las autoridades.
Esto lo comento porque precisamente cuatro elementos de la Secretaría de Marina acudieron a declarar ante la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, como parte de la investigación sobre una presunta red de huachicol fiscal, donde su propia defensa señaló que los testimonios de los marinos serán clave para esclarecer quiénes daban las órdenes operativas dentro de las agencias aduanales, entre ellos, los presuntos líderes y hermanos MANUEL ROBERTO FARÍAS y FERNANDO FARÍAS, que ocuparon puestos clave en la Marina y que ostentan un parentesco con el exsecretario RAFAEL OJEDA.
Se estima que el huachicol fiscal en México supera los 600 mil millones de pesos acumulados en pérdidas al erario, un delito enorme que no se puede entender sin el contubernio de determinadas autoridades y que, una vez más, nos refleja el enorme problema de la corrupción, donde muchos que ejercen el poder se vuelven locos, se enferman de codicia y no les importa pisar los intereses de las mayorías y, con ello, llevarse al país al abismo.
Esta ha sido la historia de México: el abuso de poder que, sin importar el color o la ideología, le sigue fallando al pueblo, protagonizando fraudes y robos enormes, algo que debe cambiar, pues la corrupción ha alimentado la impunidad de la que gozan los criminales, lo que ocasiona un preocupante debilitamiento del Estado de derecho, que no puede seguir siendo vulnerado, pues las instituciones, las leyes, la paz y la democracia están en riesgo.
LA GRÁFICA DE HOY
Las imágenes que nos hicieron llegar a las redes sociales del periódico fueron tomadas por vecinos del centro de Toluca para denunciar el gran problema de la basura, donde la gente sin educación y cochina sigue haciendo de las suyas, pues no hay castigos ejemplares.
En la esquina de Santos Degollado e Ignacio López Rayón, a escasos metros del Cosmovitral, ya se hizo común que un grupo de cochinos deje sus bolsas de basura, que obviamente son esparcidas por los perros callejeros y la fauna nociva, un foco de infección constante que genera un problema ambiental.
La semana pasada lo escribí: es momento de cambiar la norma; las multas deben ser mayores y se debe aplicar de forma obligatoria el trabajo comunitario para que se pongan a recoger basura, un castigo que seguramente les dejaría una buena lección a quienes a diario arrojan su basura, pues les da flojera esperar al camión que pasa por ella.
En algunas alcaldías de la Ciudad de México, a través de cámaras de video, empezaron a identificar a los cochinos y así llegaban con la evidencia en mano a su casa para multarlos, algo que en Toluca y en el Estado de México nos urge, pues ya basta de vivir en un muladar por culpa de unos cuantos, gente que no puede seguir ocasionando problemas tan graves sin que nadie les diga nada y que, tan solo en la gráfica de hoy, podemos ejemplificar de manera sencilla.
Y VA DE CUENTO
Había una pareja de mediana edad que tenía dos hermosas hijas adolescentes.
La pareja decidió intentar una última vez tener el hijo varón que siempre quiso.
Después de intentarlo por meses, la esposa finalmente quedó embarazada y dio a luz a un saludable varoncito.
El jubiloso padre, de nombre ESTEBAN OLÍN, corrió a la clínica a conocer a su nuevo hijo. Al mirarlo se asustó, ya que el bebé era realmente feo. Fue a ver a su esposa y le dijo que no había manera de que él fuera el padre de ese niño, por lo que le dice: —Mira las dos hermosas hijas que hice anteriormente.
Luego la miró desconfiado y le preguntó: —¿Me has engañado?
La esposa sonrió dulcemente y le dijo: —Esta vez no, mi amor.
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en nadermata@hotmail.com
