Por Pepe Nader
Mi bella abuela DALILA sacaba a la banqueta su mecedora después de la comida para platicar y echar chisme en lo que el calor daba un poco de tregua en nuestra querida Isla del Carmen, Campeche; una escena tradicional donde familias y vecinos compartían el café, el pan dulce, la cervecita y hasta los habanos que llegaban de Cuba. Nunca olvidaré cuando, alguna vez, mi abuela, con su gran carácter, nos dijo que no había nada más peligroso en el mundo que un “pendejo”, algo que años más tarde secundó mi padre, quien señalaba que un “pendejo” con iniciativa era realmente riesgoso, pues te podía joder o hasta matar sin darse cuenta.
Por lo anterior, siempre me ha desesperado la gente así, pues en esta vida hay que hacer lo posible por educarse, cultivarse y tener sentido común, este último cada vez más difícil por culpa de la ignorancia, la flojera, la codicia, la comodidad, el gandallismo y el abuso, entre otros factores.
Y hablo de sentido común porque, a nivel global, existe un gran debate por el uso de tabletas electrónicas y teléfonos celulares en niños, algo que se ha regulado en algunos países, donde se ha prohibido su uso antes de los 18 a 24 meses. Pasada esta edad, su uso se debe limitar a una hora al día y considerando contenidos de calidad, los cuales deben tener la supervisión de un adulto para evitar daños al desarrollo. Por ello es importante tener horarios fijos y reglas claras, ya que es un hecho que su uso excesivo causa daños a la salud y a su cuerpo, como problemas de postura, obesidad, retraso en el habla, menor desarrollo motor, enojo fácil, frustración y problemas para dormir bien en la noche, entre muchos más.
La presidenta de México, CLAUDIA SHEINBAUM, ha propuesto limitar el uso de dispositivos electrónicos y anunció lineamientos escolares, buscando evitar el daño en el desarrollo infantil y frenar la adicción a las pantallas, una postura con la que se busca crear conciencia social y evitar que los niños y adolescentes de corta edad sientan la medida como una imposición forzada.
El tema es amplio y los expertos han dado su opinión para que se genere conciencia, para que los padres de familia tengan sentido común y entiendan que un niño o un adolescente no debe estar cinco horas viendo una tablet o un celular, pues es evidente que esto afectará su desarrollo humano, el cual debe ir de la mano del estudio, de la actividad física, del deporte, de las artes y de la cultura, no de estar viendo tanta bobada que se genera en internet.
Así que, más allá de las disposiciones oficiales, que ayudarán a regular este tema, en el seno familiar se debe entender que el exceso y el mal uso de la tecnología están afectando a los niños y adolescentes, por lo que se deben cambiar hábitos y no, por la flojera de cuidar a los hijos, darles un dispositivo electrónico en lo que la mamá ve las novelas y el papá se rasca la panza viendo el futbol, algo que familiar y socialmente nos puede cobrar una factura muy cara.
LA GRÁFICA DE HOY
Del joven comunicador y protagonista de la Odisea, SAULO OROS MAGNO, es del accidente que se registró en los carriles centrales de la avenida Las Torres, en su cruce con Heriberto Enríquez, en Toluca, donde un camión regó su cargamento de mangos en la cinta asfáltica y eso ocasionó que otros vehículos patinaran y colisionaran, entre ellos un camión de pasajeros.
Aquí lo que se debe destacar es que ni el camión de los mangos ni el de pasajeros tienen permitido circular en los carriles centrales de Las Torres, una norma de tránsito que les vale madre, que nadie respeta y que constantemente es causa de accidentes, muchos de ellos graves y que terminan en tragedias.
En la mayoría de los casos, los camiones del transporte público y de carga tienen prohibido transitar por los carriles centrales o vías de flujo rápido, por lo que están obligados a usar los carriles laterales; sin embargo, en el Valle de Toluca ya sabemos que los pinches camioneros hacen lo que se les pega la gana ante una autoridad de tránsito que no los toca y una Secretaría de Movilidad que les tolera todo.
Los camioneros transitan a exceso de velocidad en carriles prohibidos y no prohibidos, avientan a quien se atraviesa en su camino con sus chatarras, echan carreritas para ganarse el pasaje, circulan en sentido contrario, se pasan los altos y cometen más faltas al Reglamento de Tránsito sin que sean acreedores a una sola multa, un tema que desde hace mucho ha ocasionado un malestar social, pero que de plano no les importa a las autoridades, que no hacen nada.
Por lo pronto, ahí está el accidente ocasionado por un camión de mangos y uno de pasajeros, algo que dejó daños materiales, pero que en otras ocasiones deja saldos negativos, pues la gente pierde la vida por culpa de su imprudencia y por la falta de orden que debería existir en nuestras calles y avenidas, que actualmente son una jungla de asfalto.
Y VA DE CUENTO
Se encuentran tres doctores en la sala de operaciones tratando de corregir un problema físico de un paciente de nombre JUAN CARLOS MATURANA, por lo que uno de ellos dice: —Ese miembro viril es muy grande. Cortemos un gran pedazo de la punta.
Otro doctor responde: — ¡No! Eso le haría perder toda su sensibilidad. Mejor cortemos un pedazo de en medio…
Y el otro médico comenta: — ¡No! Después tendríamos problemas conectando nervios y venas. Mejor cortemos un pedazo de la base.
El primer doctor dice: — ¡No! Allí están las válvulas que regulan el flujo sanguíneo.
En eso, un enfermero gay, de nombre CHRISTIÁN PIRIZ, que estaba todo nervioso ante la escena, comenta: — ¡Ay! ¡Ya déjenlo así! Está muy bien este hombre, ¿por qué mejor no le hacen las piernas más largas?
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en nadermata@hotmail.com
