México obtuvo 388 puntos en Matemáticas y 408 en Lectura, muy por debajo de los promedios de la OCDE, de 463 y 461 puntos, respectivamente. En Matemáticas, México registra su resultado más bajo desde 2006 y apenas tres de cada diez estudiantes alcanzan las competencias básicas.
Para SOMOS, estos resultados no son simplemente cifras: representan a una generación de jóvenes que está llegando a la vida adulta con graves carencias en conocimientos indispensables para comprender su realidad, resolver problemas, continuar estudiando y acceder a mejores oportunidades.
La respuesta no puede ser, como en años recientes, cuestionar la prueba porque sus resultados sean incómodos. PISA es un instrumento internacional y, aunque no puede ser el único indicador de la calidad educativa, sí ofrece una referencia que debemos tomar con seriedad.
México no necesita esconder sus resultados. Necesita corregirlos. La educación debe convertirse nuevamente en una prioridad nacional y en una verdadera política de Estado, por encima de intereses partidistas y de los cambios de gobierno.
Como Fuerza Política Ciudadana, proponemos:
- Recuperar los aprendizajes fundamentales. Lectura, comprensión lectora, escritura, matemáticas, ciencias y pensamiento crítico deben ser la columna vertebral de la educación básica.
- Crear un programa nacional de recuperación educativa, con diagnóstico individual de los alumnos, tutorías y atención especial para quienes presenten rezagos.
- Fortalecer a las y los maestros. No se puede responsabilizar a los docentes de un problema estructural. Necesitan formación continua, herramientas pedagógicas, acompañamiento y mejores condiciones para enseñar.
- Se requiere invertir recursos para la actualización del magisterio y ordenar, reformando el sistema de formación de maestras y maestros.
- Reducir la brecha educativa. Los resultados deben analizarse por región, nivel socioeconómico y tipo de escuela. Los niños de comunidades pobres no pueden recibir una educación de segunda.
- Recuperar la cultura de la lectura y el pensamiento profundo. En una época dominada por pantallas, redes sociales e inteligencia artificial, la escuela debe enseñar a leer, comprender, cuestionar, argumentar y pensar, no solamente a consumir información.
- Usar la tecnología, incluida la inteligencia artificial, como herramienta educativa y no como sustituto del aprendizaje. El reto no es prohibir el futuro, sino enseñar a los jóvenes a utilizarlo responsablemente.
