SOBRE EL CAMINO

Por. – Benjamín Bojórquez Olea.

Salvador Alvarado: cuando el poder se vuelve apellido

Salvador Alvarado enfrenta una paradoja que Morena debería mirar de frente: un movimiento que nació para combatir privilegios y desigualdades corre el riesgo de terminar atrapado por las mismas lógicas de concentración política que decía combatir.

Lupita López gobierna; Armando Camacho conserva una posición estratégica desde el ISDE; y alrededor de ellos aparece nuevamente el nombre y apellido del regidor Martin Camacho como una pieza central del tablero municipal.

¿Casualidad política? Puede ser.

Pero cuando un apellido comienza a aparecer demasiado en la ecuación del poder, la pregunta deja de ser personal y se convierte en institucional: ¿se está construyendo un proyecto para Salvador Alvarado o una estructura para conservar el control de Salvador Alvarado?

Porque gobernar no consiste en administrar discursos, inaugurar expectativas ni fabricar sucesiones anticipadas. Gobernar significa entregar resultados, resolver problemas y responder al ciudadano cuando la realidad contradice la propaganda.

Y mientras las calles, los servicios, la infraestructura y las demandas ciudadanas siguen esperando respuestas, la discusión por quién habrá de continuar en el poder adquiere un significado todavía más incómodo.

Primero debería estar el pueblo. Después, el partido. Y hasta el último lugar, el proyecto personal.

Morena debería entenderlo antes de que sea demasiado tarde: una marca política que permite que los intereses de grupo parezcan más importantes que los resultados termina pagando la factura con aquello que más difícilmente recupera un partido: credibilidad.

Lupita y Armando Camacho están, políticamente, entre la espada y la marca.

Si juegan abiertamente a favor del proyecto de Morena, tendrán que someter sus aspiraciones personales a las reglas del movimiento. Si pretenden convertir a Morena en vehículo de una continuidad familiar, será la propia marca la que termine con una dinastía que solo se ha beneficiado del pueblo.

Y aquí aparece la contradicción que nadie debería esquivar: ¿qué sentido tiene combatir las viejas élites si después se reproduce la lógica de que un grupo puede decidir quién sigue, quién llega y quién debe quedarse?

La tierra adoptiva de Pedro Infante merece mucho más que una guerra silenciosa por la sucesión aldeana, más que apellidos buscando permanencia y mucho más que políticos confundiendo representación popular con propiedad política.

Porque el poder puede heredarse dentro de una familia. La legitimidad, jamás. Y si Morena no pone límites a tiempo, el desgaste no será únicamente de Lupita, de Armando o de cualquier otro apellido. Será de la marca.

GOTITAS DE AGUA:

Salvador Alvarado no necesita una monarquía de nuevos tiempos, ni una sucesión diseñada desde los escritorios del poder aldeano. Necesita resultados. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos el lunes”…

Mi columna disponible en los siguientes portales:

Facebook: https://www.facebook.com/benjamin.bojorquez.2025?mibextid=ZbWKwL

Sigue el canal de Columna: Sobre El Camino🖊️ en WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029Vb7eAQB2phHFjVRdLF2W

Gimperionws Tv: https://gimperionws.tv/2025/10/31/sobre-el-camino-529/

Entre Veredas: https://www.entreveredas.com.mx/2025/10/cuando-el-crimen-habla-y-la-oposicion.html

Primero Editores: https://primeroeditores.com.mx/opinion/sobre-el-camino-276/

Yo Digo Yo Pregunto: https://yodigoyopregunto.com/2025/10/06/sobre-el-camino-53/

Tamayo Informa: https://tamayoinforma.com/2025/01/13/sobre-el-camino-3/

Revista POLITEIA: https://revistapoliteia.com

Voces Nacionales (Alvaro Aragón Ayala): https://vocesnacionales.com/

Deja un comentario

Descubre más desde MARCAMOS LA PAUTA EN INFORMACIÓN

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo