SOBRE EL CAMINO

Por. – Benjamín Bojórquez Olea.

Cuando el socio Verde se convierte en jugador 

Maquiavelo entendió algo que los grandes poderes suelen aprender demasiado tarde: ninguna hegemonía es absoluta cuando necesita negociar para sobrevivir.

Sinaloa podría estar frente a una pequeña escena de un fenómeno mucho más grande. 

Ricardo Madrid Pérez, diputado y dirigente del Partido del Tucán en Sinaloa, aparece como una variable capaz de alterar la distribución de candidaturas comunes de Morena rumbo a 2027, particularmente en Culiacán. No porque la candidatura esté definida, sino porque su posición revela una transformación silenciosa del poder: los aliados de Morena ya no necesariamente esperan instrucciones; también tienen cartas para negociar. 

Y ahí comienza lo interesante. 

Morena puede ser la principal fuerza electoral del país, pero su crecimiento también produjo una paradoja: mientras más candidatos populares necesita para ganar, más liderazgos individuales genera, eso debilita la gobernabilidad. 

A nivel local, Morena gobierna el estado y la gran parte de los ayuntamientos, sin embargo, los gana con candidatos que no son buenos gobernantes, que son populares, pero que no terminan dando resultados. 

Entonces estamos observando un fenómeno en el cual Morena gana, pero a nivel local, pronto o con relativa rapidez pudiera perder. 

Es por eso que dentro de Morena en Sinaloa vemos, por ejemplo, a una Tere Guerra o vemos a una Merary Villegas que llevan años tratando de posicionarse como las figuras más populares dentro del partido.  

Y mientras más depende de sus aliados, más difícil resulta imponer disciplina absoluta. 

El Verde y el PT representan precisamente esas rutas alternas. Son puertas que antes parecían secundarias y que hoy pueden convertirse en mecanismos de presión, negociación y equilibrio. 

Por eso Culiacán podría convertirse en un laboratorio político. 

Si Morena decide permitir que el Verde encabece una posición estratégica, no solamente estaría resolviendo una candidatura municipal. Estaría probando una fórmula de poder que puede tener repercusiones nacionales: una hegemonía que no gobierna sola, sino que incorpora a quienes tienen capacidad para disputarle espacios. 

La historia política enseña que los imperios rara vez se debilitan únicamente por sus adversarios. A veces comienzan a transformarse cuando necesitan repartir el poder entre quienes originalmente estaban llamados a acompañarlo. 

Roma tenía aliados. El PRI tuvo sectores. Morena tiene coaliciones. 

La diferencia es que los aliados de hoy también construyen identidad propia. 

Por eso Madrid resulta políticamente relevante, incluso sin tener todavía una candidatura definida. Porque quizá el verdadero experimento no sea Ricardo Madrid.

El verdadero experimento es Morena.

GOTITAS DE AGUA:

¿Puede mantener una hegemonía nacional permitiendo que sus aliados crezcan, negocien y encabecen posiciones estratégicas?

La respuesta podría comenzar a escribirse en Culiacán. Porque en política, a veces una alcaldía parece solamente una alcaldía. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos el lunes”…                                                                                                                                                     

Deja un comentario

Descubre más desde MARCAMOS LA PAUTA EN INFORMACIÓN

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo