Por. – Benjamín Bojórquez Olea.
La carambola verde de dos bandas
En política, algunas renuncias no cierran ciclos: abren operaciones.
La salida de Francisco Antonio Castañeda Verduzco de CVIVE y su incorporación al Partido Verde, de la mano de Ricardo Madrid Pérez, no debería analizarse únicamente desde las críticas que ha provocado. El verdadero mensaje está en el movimiento posterior.
Castañeda no es un improvisado. Su trayectoria atraviesa el gobierno, partidos, relaciones políticas y distintos círculos de poder empresarial. Es, ante todo, un operador que conoce dónde están las puertas, quién tiene las llaves y cuándo conviene tocarlas.
Por eso su llegada al Verde tiene jiribilla.
No significa, por sí misma, que exista una candidatura pactada para Culiacán. Pero sí revela que el tablero rumbo a 2027 comienza a moverse mucho antes de que aparezcan las boletas.
Y aquí está lo verdaderamente relevante: Ricardo Madrid no solamente está sumando una persona; está incorporando experiencia, relaciones y capacidad de operación a un proyecto que busca ampliar su presencia política en Sinaloa.
Culiacán será una de las piezas centrales de esa disputa.
Por eso, más que preguntar quién levantará la mano, habría que preguntar quiénes están construyendo las condiciones para que algunas manos puedan levantarse con posibilidades reales de ser tomadas en cuenta.
Schopenhauer decía, en esencia, que el deseo insatisfecho produce sufrimiento. La política, en cambio, tiene otra peculiaridad: convierte muchas heridas en capital político.
Y Tony Castañeda acaba de cambiar de cancha.
No sabemos todavía cuál será su destino electoral, ni sería serio afirmarlo anticipadamente. Pero sí podemos leer el mensaje: el Partido Verde está incorporando piezas que conocen el poder desde dentro, mientras el tablero de Culiacán comienza a calentarse.
GOTITAS DE AGUA:
Por cierto el exalcalde de Mazatlán Fernando Pucheta también aparece como otro nuevo fichaje del Verde, con acercamientos reportados hacia distintas fuerzas, sin una candidatura formal definida.
Culiacán y Mazatlán son dos territorios políticamente estratégicos. Y cuando un partido comienza a reunir perfiles con trayectoria, relaciones y experiencia electoral en ambos espacios, la lectura más prudente no es anticipar candidaturas, sino observar la construcción de una plataforma.
“Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…
COLUMNA: SOBRE EL CAMINO
Por. – Benjamín Bojórquez Olea.
La carambola verde de dos bandas
En política, algunas renuncias no cierran ciclos: abren operaciones.
La salida de Francisco Antonio Castañeda Verduzco de CVIVE y su incorporación al Partido Verde, de la mano de Ricardo Madrid Pérez, no debería analizarse únicamente desde las críticas que ha provocado. El verdadero mensaje está en el movimiento posterior.
Castañeda no es un improvisado. Su trayectoria atraviesa el gobierno, partidos, relaciones políticas y distintos círculos de poder empresarial. Es, ante todo, un operador que conoce dónde están las puertas, quién tiene las llaves y cuándo conviene tocarlas.
Por eso su llegada al Verde tiene jiribilla.
No significa, por sí misma, que exista una candidatura pactada para Culiacán. Pero sí revela que el tablero rumbo a 2027 comienza a moverse mucho antes de que aparezcan las boletas.
Y aquí está lo verdaderamente relevante: Ricardo Madrid no solamente está sumando una persona; está incorporando experiencia, relaciones y capacidad de operación a un proyecto que busca ampliar su presencia política en Sinaloa.
Culiacán será una de las piezas centrales de esa disputa.
Por eso, más que preguntar quién levantará la mano, habría que preguntar quiénes están construyendo las condiciones para que algunas manos puedan levantarse con posibilidades reales de ser tomadas en cuenta.
Schopenhauer decía, en esencia, que el deseo insatisfecho produce sufrimiento. La política, en cambio, tiene otra peculiaridad: convierte muchas heridas en capital político.
Y Tony Castañeda acaba de cambiar de cancha.
No sabemos todavía cuál será su destino electoral, ni sería serio afirmarlo anticipadamente. Pero sí podemos leer el mensaje: el Partido Verde está incorporando piezas que conocen el poder desde dentro, mientras el tablero de Culiacán comienza a calentarse.
GOTITAS DE AGUA:
Por cierto el exalcalde de Mazatlán Fernando Pucheta también aparece como otro nuevo fichaje del Verde, con acercamientos reportados hacia distintas fuerzas, sin una candidatura formal definida.
Culiacán y Mazatlán son dos territorios políticamente estratégicos. Y cuando un partido comienza a reunir perfiles con trayectoria, relaciones y experiencia electoral en ambos espacios, la lectura más prudente no es anticipar candidaturas, sino observar la construcción de una plataforma.
“Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…
