Por Pepe Nader
Mis recuerdos infantiles están ligados a la calle de Fernando Quiroz, en la colonia Morelos de Toluca, donde, a unas cuadras, estaban mi kínder Eva Sámano, mi amada primaria Gustavo Díaz Ordaz, el mítico mercado Morelos y la gloriosa Bombonera, el estadio donde juega mi querido Toluca desde hace décadas y donde los vecinos hemos aprendido a convivir con el ritual del futbol.
Actualmente, mi Jefecita Santa vive sobre la calle Constituyentes, un departamento desde el que se ve el vestidor y una zona de entrenamiento de los jugadores, por lo que de froma tradicional seguimos conviviendo con los días de partido. Sin embargo, con el paso del tiempo, el orden, la seguridad, la legalidad y el respeto se han ido perdiendo, en perjuicio de los vecinos y de los propios aficionados que asisten al inmueble ubicado en el barrio de San Bernardino.
Nos hemos cansado de denunciar a los grupos criminales que aprovechan la multitud para robar carteras y celulares, así como de señalar las toneladas de basura que por la noche quedan tiradas en las calles, banquetas y jardineras de la zona, por culpa de la gente cochina y sin educación, algo que va de la mano de las enormes cantidades de alcohol que se venden y consumen dentro y fuera del estadio.
Sin embargo, este fin de semana, un aficionado me escribió a través de mis redes sociales para mostrarme fotografías y relatarme que había sido agredido, junto con su familia, por franeleros en la calle de Plutarco González, a un costado de los baños Tívoli. Esto no es nuevo y se ha convertido en una constante, ya que estas personas se sienten dueñas de la vía pública, apartan lugares y cobran grandes cantidades a quienes desean estacionarse en la calle. Y cuidado si no accedes a sus exigencias, pues entonces vienen las agresiones físicas y los daños al vehículo, tal como lo relató el aficionado, quien, lejos de salir tranquilo y contento del partido, terminó con el estrés, el miedo y el coraje que provocan estos hechos.
Hace unos años se había puesto orden prohibiendo que los franeleros apartaran lugares y operaran en la zona, pero desafortunadamente, ha regresado el desorden, la ilegalidad y la violencia, por lo que es urgente hacer un llamado a las autoridades, tanto estatales como municipales, pues no se trata solamente de mandar policías para que estén parados y eviten broncas entre las porras, sino de atender de manera integral los problemas y riesgos que se presentan durante este tipo de espectáculos, ya que la multitud no debe representar ilegalidad, desorden o violencia.
Así que es momento de trabajar de fondo, poner orden, controlar el comercio, combatir a los criminales y retirar a los franeleros, entre otros asuntos que deben atenderse de forma urgente para evitar más delitos y abusos, ya que la gente va a disfrutar del futbol, no a vivir una pesadilla de la mano de los pinches malandros que sólo andan buscando como joder a la gente.
LA GRÁFICA DE HOY
Del comunicador y fotógrafo DANIEL ARRIAGA, corresponde al partido de mi querido Toluca, que se enfrentó al San Luis en el césped sagrado del estadio Nemesio Diez, en un cotejo que deja un sabor amargo para los escarlatas, que llevan cuatro partidos sin poder ganar y han demostrado una actitud displicente, en la que parece no haber sed de triunfo.
Con un frío otoñal que cala hasta los huesos y que es característico de nuestra tierra, las y los aficionados del Toluca se dieron cita en el estadio para registrar otro lleno, demostrando que, en las buenas y en las malas, la gente no deja de apoyar, algo que deben reflexionar los jugadores, quienes están obligados a asumir un mayor compromiso en el campo.
Sin ANTONIO “EL TURCO” MOHAMED en el banquillo, debido a su expulsión ante Tigres, los Diablos apostaron por un ataque encabezado por ALEXIS VEGA, HELINHO, PAULINHO y FEDERICO VIÑAS. Sin embargo, se enfrentaron a una muralla de jugadores del San Luis, que estuvieron bien ordenados en la parte baja y no permitían las llegadas del conjunto rojo. Mucho menos funcionaban los intentos repetitivos por el centro, que eran rechazados, ni los centros deficientes que no llegaban a los jugadores locales. A todo esto se sumó la actuación del portero MANUEL LAJUD, quien brindó un gran desempeño cuando fue exigido.
El Atlético San Luis, a través de varios contragolpes, demostró que venía por un buen resultado. Esto fue una constante durante el primer tiempo, en el que el marco de los Diablos estuvo en peligro en varias ocasiones, pues continúan las desatenciones en la zaga escarlata.
Fue hasta el minuto 62 cuando, en un tiro de esquina, ERICK GUTIÉRREZ logró ganarle el salto al defensa y conectar de cabeza para mandar el balón al fondo de las redes y desatar la algarabía del respetable. Sin embargo, la emoción duró poco, pues, al minuto 69, RAFAEL LLORENTE respondió con otro espectacular cabezazo para vencer al portero HUGO GONZÁLEZ y dejar el marcador definitivo en 1-1.
De los últimos 12 puntos en disputa, Toluca solamente ha logrado dos. Se trata de un bache a la toluqueña del que deberá salir adelante de inmediato, ya que el próximo miércoles recibe a Tijuana. De lo contrario, cederá terreno en la tabla general, donde actualmente se encuentra como sublíder. Sin embargo, para conseguirlo, se necesita mayor compromiso, coraje y sed de éxito para regresar a la senda del triunfo, de la que nunca debieron alejarse.
Y VA DE CUENTO
El buen PEDRO CABRERA era conocido en Metepec por ser fino con las mujeres y por tener una vida social muy movida.
Por eso, el cura del pueblo quería confesarlo para enterarse de cuántas de sus feligresas se acostaban con él. Pero PEDRO siempre le ponía alguna excusa y no se confesaba.
Un día, ya no sabía qué decirle al cura y se le ocurrió lo siguiente: —Mira, padre, mis pecados son muy grandes y no me los puede perdonar un cura. Tiene que ser, como mínimo, un obispo.
El cura vistió al sacristán de obispo, fue a buscar a PEDRO y le dijo que ya tenía al obispo, por lo que PEDRO no pudo negarse y se arrodilló para confesarse con el falso prelado, pues el sacristán se hacía pasar por él.
Lo primero que le dijo fue: —Me acuso de que me estoy acostando con la mujer del padre del pueblo. Después, confesó una larga lista de pecados.
Cuando PEDRO se fue, el cura le preguntó al sacristán disfrazado de obispo: —¿Qué te ha dicho? Cuéntamelo todo.
El sacristán, pensativo, le respondió: —Padre, Pepe no se confesaba si no era con un obispo. Pero lo que me ha dicho a mí… ¡no se lo digo ni a Dios!
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en nadermata@hotmail.com
