GRILLANDO

Por Pepe Nader

Hace un par de semanas, hablaba con mi amigo y compañero de tribuna en el estadio Nemesio Diez, KHRISTIAN GÓMEZ, sobre lo que han tenido que tolerar los vecinos de la Federación Mexicana de Futbol en Toluca, pues la soberbia de los dueños del balón y sus empleados es enorme. Afectan las vialidades y complican, en muchos sentidos, la calidad de vida de quienes tienen la mala fortuna de vivir cerca de este complejo. Lo anterior, a pesar de que el acuerdo que había con las autoridades era que apoyarían de diversas formas al pueblo a cambio de los más de 70 mil metros cuadrados que les regaló el Gobierno del Estado de México, a través del entonces mandatario ERUVIEL ÁVILA.

A nueve años de la entrega de este terrenote a la Federación Mexicana de Futbol, persisten los cuestionamientos sobre los beneficios sociales que esta operación debía representar para los habitantes de Toluca, particularmente para las familias de Villa Santín, Sauces y comunidades aledañas, quienes tienen a pocos metros uno de los complejos futbolísticos más importantes del país, pero cuyo acceso permanece restringido. Así lo señala el comunicador DIONEY HERNÁNDEZ, quien escribió un artículo para resaltar nuevamente que este comodato, que después se convirtió en donación, apesta más que el río Lerma, por lo que las autoridades y, en especial, el Poder Legislativo, deben revisarlo.

El regalito, que en ese entonces estaba valuado en unos 55 millones de pesos, tenía como condición que la Legión del Mal de la FMF promoviera actividades culturales y deportivas en beneficio de las familias de la región, algo que nunca cumplieron, pues, hasta el momento, sus lujosas y ostentosas instalaciones son un búnker para la gente, que nunca vio un beneficio deportivo, pues, obviamente, las puertas están cerradas.

Si los grises directivos de la FEMEXFUT ofrecieran escuelas de futbol gratuitas para sus vecinos y otras zonas de Toluca, junto con otro tipo de actividades, otra cosa sería. Pero la verdad es que detrás de esta donación hubo un trato oscuro que no justifica que se haya regalado un predio tan grande a una institución privada, una de las más hipócritas y falsas de México, pues, lejos de promover el deporte, se ha convertido en una mina de oro donde lo que menos importa es su aportación social, la formación de jóvenes y otros aspectos tan importantes que brinda el apasionante mundo del futbol, pero que a esta camarilla no le importan.

Las y los invito a leer este artículo en nuestra edición impresa y electrónica, donde encontrarán la opinión de una abogada experta en el tema y de vecinos que están hasta la madre de la Legión del Mal de la FEMEXFUT, que, insisto, nunca ha justificado esta donación, pues no ha existido un beneficio para la gente. Algo que se debería revisar, pues, si yo fuera diputado u otra autoridad, ya estaría promoviendo que se regresaran estos terrenos al pueblo para que exista un beneficio social, que era el plan original.

LAS GRÁFICAS DE HOY

Del fotógrafo JAIME ARRIAGA son de la conmemoración del Día de la Fraternidad y el Humanismo Mexiquense, una ceremonia que sigue vigente y vive gracias a la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística del Estado de México, que, desde 1969, tomó como marco la histórica Batalla del Monte de las Cruces para recordarnos que todos los días debemos ponernos de pie y salir a luchar por nuestra tierra y nuestros seres queridos.

En el marco de esta ceremonia, junto con distinguidos mexiquenses, fuimos galardonados con el pergamino al mérito humanista “Libertador Miguel Hidalgo y Costilla”, por lo que fraternalmente agradezco a don GERMÁN GARCÍA SALGADO, presidente ejecutivo de la SOMEGEM, y a quienes integran la Benemérita Sociedad por esta distinción y porque son una pieza angular de la historia mexiquense, ya que nos recuerdan cuáles fueron los errores que no debemos volver a cometer y los aciertos que debemos seguir para edificar una sociedad más justa y equitativa.

A nombre de quienes recibimos el pergamino, agradecí la distinción desde la humildad que nos conmina a seguir trabajando, desde el humanismo que nos convoca a ser mejores y desde el compromiso social, pues, más que enorgullecer el ego, debemos luchar por nuestro querido Estado de México.

En la ceremonia hice énfasis en la Libertad, Igualdad y Fraternidad, principalmente en la última, ya que el pueblo demanda fraternidad para México y el Estado de México. ¡Ya basta de odio, fracturas y defensas estériles de ideologías políticas caducas! Es momento de luchar por la fraternidad para edificar una tierra más justa y digna, una tierra de la que se sigan sintiendo orgullosos nuestros hijos.

Concluí el uso de la voz recordando al maestro MARTIN LUTHER KING, quien decía que no le estremecía la maldad de los malos, sino la indiferencia de los buenos. Una frase que subrayé en el Día de la Fraternidad Mexiquense, pues nuestra entidad y nación demandan gente buena, mujeres y hombres que luchen todos los días contra la maldad, la corrupción, el crimen y aquellos que, en su codicia, han mancillado nuestra historia. México demanda que su pueblo sea valeroso y que se sacuda el miedo, pues, si nosotros no luchamos por nuestra tierra y nuestras familias, nadie lo hará. Así que no hay otro camino: sigamos trabajando por el Estado de México y por México, para que podamos cambiar lo malo que nos lastima como sociedad y transformarlo en aspectos positivos que brinden una mayor calidad de vida a todas y todos los mexiquenses.

Y VA DE CUENTO

El reconocido periodista RAÚL MANDUJANO asiste a su consulta con el proctólogo para revisarse la próstata.

Después de analizar algunos temas médicos, el doctor le pide a RAÚL que suba a la camilla, se ponga en posición de perrito y se baje los pantalones mientras él se coloca los guantes para realizar la rigurosa revisión.

Cuando estaban en dicha posición, el doctor, a la vez que tocaba, decía: ¡Tranquilo, Marco, tranquilo!

Para RAÚL era extraño, pero seguía firme en su posición, mientras el doctor comentaba nuevamente: ¡Tranquilo, Marco, tranquilo!

Después de varias veces, RAÚL le comenta: —Oiga, doctor, mi nombre es RAÚL, no Marco.

A lo que el médico le responde: —Eso ya lo sé… ¡Marco soy yo!

HASTA mañana con más GRILLANDO.

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