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Por Raúl García R.

  • Tras la derrota, los damnificados
  • El IEEM no podrá decirse satisfecho del trabajo realizado; fueron evidentes las deficiencias

Jueves 08 de junio de 2023.- Una vez conocidos los primeros datos de la elección de la gubernatura del Estado de México, las expectativas y aspiraciones de múltiples actores políticos se consolidan, pero para otros prácticamente se cancelan con miras al proceso comicial del próximo año.

La votación del domingo pasado no se limita a su interpretación como el ejercicio democrático que determinó quien será la próxima titular del Poder Ejecutivo y primera mujer en la historia de la entidad, Delfina Gómez.

La derrota de la candidata de la coalición Va por el Estado de México, Alejandra del Moral, es un revés para la clase política gobernante, incluido Alfredo del Mazo, su gabinete, Eruviel Ávila, los diputados federales y locales, así como los presidentes municipales e integrantes de sus respectivos cabildos, cuya labor también fue evaluada en las urnas con un resultado absolutamente negativo.

La victoria de Morena y sus aliados está siendo validada desde ayer miércoles mediante los cómputos distritales del proceso electoral, cuyos resultados finales marcarán el fin de las aspiraciones de varios personajes que en su arrogancia y apatía olvidaron responder a las expectativas de la población.

Así, quienes en un abrir y cerrar de ojos pasaron a integrar el listado de damnificados, por los adversos resultados entregados de uno y otro lado, se encuentran las alcaldesas de San Mateo Atenco, Valle de Bravo, Cuautitlán Izcalli y Atlacomulco, Ana Muñiz, Michelle Núñez, Karla Fiesco y Marisol Arias, respectivamente, por mencionar algunas.

En el registro deben ser incorporados los presidentes municipales de Lerma, Miguel Ángel Ramírez; de Villa Guerrero, Francisco Lugo; de Ixtapan de la Sal, Edgar Ocampo y, por supuesto, a Raymundo Martínez de Toluca, que a un año y medio de iniciada su gestión tendrá que cargar la factura de perder un distrito electoral.

En esta ocasión ni su padrino político, el ex gobernador Ávila Villegas, que fue arrollado en Ecatepec por la maquinaria de la candidata común, podrá intervenir a su favor y menos impulsarlo para reelegirse o buscar otro cargo de elección. Los números no le favorecen. Prácticamente el 50 por ciento de los ciudadanos lo reprobaron en las urnas.

De igual manera, la debacle de la coalición redujo las posibilidades de contender por una nueva candidatura de la legisladora local Myriam Cárdenas, representante del distrito 45 que perdió frente a Morena y aliados. No fue la única impactada. También restringió el campo de acción y el margen de maniobra del grupo que en Almoloya de Juárez encabeza Edgar Tinoco.

En este municipio quienes salieron fortalecidos fueron los heterogéneos bloques morenistas, que a no dudarlo buscarán obtener con uñas y dientes las candidaturas en juego el siguiente año y, al mismo tiempo, cerrarle las puertas a advenedizos que intentarán subirse a la ola del triunfo, entre ellos el impresentable Adolfo Solís, “hermano” del líder del partido Verde en suelo mexiquense.

El IEEM, cuestionado
Desde que se dieron a conocer los primeros datos de la elección de la gubernatura mexiquense, una vez que cerraron las casillas electorales el domingo a las 18:00 horas, una de las cifras que centraron la atención de analistas y medios de comunicación fue el de la participación ciudadana.

De acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) el 4 de junio acudieron a emitir su voto en las 20 mil 442 casillas instalas, un total de seis millones 214 mil 217 mujeres, jóvenes y hombres inscritos en la Lista Nominal de la entidad.

La respuesta de la ciudadanía aparentemente es positiva, más cuando se consideran los dos mil 729 millones 173 mil pesos de presupuesto asignado en 2023 al Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y al financiamiento de los propios partidos.

Sin embargo, la participación en esta ocasión fue de únicamente el 50.13 por ciento, menor en 3.4 por ciento a la registrada en 2017, cuando los mexiquenses depositaron en las urnas seis millones 55 mil 848 sufragios, apenas 158 mil 369 votos menos que el domingo pasado.

Es decir, el 49.87 por ciento de los mexiquenses en edad de votar no ejercieron su derecho constitucional, lo que implica que la autoridad electoral incumplió, al menos, uno de los principios que rigen su desempeño, la máxima publicidad, pero también dejó mucho que desear en cuanto dos de sus funciones: Desarrollar y ejecutar los programas de educación cívica y Orientar a los ciudadanos para el ejercicio de sus derechos y cumplimiento de sus obligaciones político electorales. El abstencionismo sigue marcando la pauta y deja expuestas las limitaciones del árbitro electoral.

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