POR LA LIBRE
Antonio Juárez
Regresaron a las aulas los poco más de tres millones de alumnos de Educación Básica del Estado de México, y a simple vista pareció un día normal, sólo que la polémica está presente, por la intención del gobierno federal de que a fuerza se utilicen los libros que mandó imprimir, pese a que los padres de familia, a través de diferentes organizaciones y en diferentes foros se han opuesto, y han buscado el apoyo de la Suprema Corte que ya concedió el amparo correspondiente, al darse cuenta de lo deficiente y tendencioso de la instrucción escolar que recibirían sus hijos si se basan en esos textos. Lo bueno es que en lo que hay una decisión al respecto, en la mayoría de las escuelas decidieron que usarán los libros de texto gratuitos del ciclo escolar pasado.
La explicación de lo extraño de los contenidos de los libros que trataban de imponer está en que los autores de los libros son dos sujetos importados, traídos de Venezuela, cuyo gran mérito fue hacer unos textos para adoctrinar a la niñez y juventud venezolanas con la finalidad de crearle imagen de héroe, primero Hugo Chávez, y luego su lacayo y actual presidente del país sudamericano, Nicolás Maduro, que no son otra cosa que cabeza de un gobierno dictatorial, y que fueron contratados por el gobierno de López Obrador para hacer lo mismo en México, en favor del actual inquilino de Palacio Nacional.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ya concedió el Amparo, para que esos libros, que más que de texto gratuito parecen catecismos pejistas, no se utilicen en las escuelas del Estado de México, pese a lo que digan los empleados de la T4, y los padres de familia se mantienen vigilantes.
Estos libros se hicieron cuando la gobernadora Electa del Estado de México era la Secretaria de Educación, precisamente la dependencia de donde salieron esos libros, pero en su defensa puedo comentar que no fue su idea, sino de su jefe, a quien no le puede decir que no.
Quienes decidieron cuál sería el contenido de esos textos, o son unos iletrados, o le quieren ver la cara a todo México, con sus “equivocaciones”, falta de precisión y carencias, pero en cambio, les metieron un fuerte contenido ideológico en el que ponen como héroes a guerrilleros y golpistas, como para irse haciendo a la idea.
En este contexto, los oportunistas que no quieren soltar la ubre oficial, de inmediato brincaron para hacer una defensa de los libritos hechos por los venezolanos, por ejemplo, el diputado morenista Max Correa, quien de inmediato armó una reunión con supuestos campesinos, quienes, según él, defienden la distribución de los multicitados textos, pero no hay que perder de vista que es experto en ponerse de tapete con el fin de obtener beneficios personales, y con esta nueva lamida de suelas jura que se va a ganar la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, o como se vaya a llamar; por cierto, este diputado que presume de representar campesinos, es de muy dudosa popularidad, pues no pudo ganar en su distrito y entró como primera minoría, ya de pura chiripada…
En otras cosas, hasta el IEEM participa en la Feria Internacional del Libro del Estado de México, donde reparte en forma gratuita las obras editoriales que ha realizado, sobre temas como Política Electoral Incluyente, Breviarios de Cultura Política Democrática, e Investigaciones Jurídicas, entre otras. Por cierto el órgano que preside la doctora Amalia Pulido Gómez, aún tiene abierta la convocatoria para inscribirse y participar como observador en la Consulta sobre Pueblos y Comunidades Indígenas; Personas con Discapacidad; Población LGBTT+, y Personas Afromexiquenses…
Nos leemos y, cuídese mucho porque hasta ayer lunes, la cifra oficial es que van 164 mil 400 asesinatos dolosos en el país, contados desde que empezó la actual administración.
