Arturo Ríos Ruiz
Un gobierno absolutista
* Cómo el de Luis XIV de Francia
* Marcelo en su tercera caída
“El Estado soy yo”, ’Etat c’est moi, es el lema del absolutismo acuñado por el rey de Francia y Navarra Luis XIV, 1638-1715, desde 1643 hasta su muerte.
Según los historiadores, la afirmación “el Estado soy yo” fue pronunciada por el monarca en desacuerdo que la corte en París tenía contra la aprobación de los edictos presentados por él. La frase indica lo absurdo que veía rey en la discusión. Esperaba que sus propuestas fuesen aceptadas sin cuestionamientos.
En los tiempos modernos, nuestro presidente airado estalló contra la Suprema Corte de la Nación: «No me vengan con ese cuento de que la ley es la ley», se repitió la historia, importada desde la época francesa, pero el absolutismo es el mismo. Hoy el galo, es uno de los países con excelente Democracia.
¿Qué es el absolutismo?, la definición explica que, se trata de un régimen político que se caracteriza por la reunión de todos los poderes en una sola persona. No se puede negar que, en México, es así: “La obediencia ciega”, exigida por el mandatario, el silencio casi sepulcral de sus colaboradores. Hay más.
Su familia incrustada en el poder, unos en la función pública y otros con prebendas sin problema, más que la exhibición, sin que se ponga remedio, por el contrario, se justifican por el mismo mandamás.
Pruebas de actitudes absolutistas del Presidente, sobran, cada mañanera se le presenta una oportunidad para exhibir acciones impositivas, como aquella a los diputados: “El texto igual, sin cambiarle ni una coma”
El caso de Santiago Nieto, por su boda en Guatemala. Fue su guadaña desde el principio de la Unidad de Inteligencia Financiera.
Santiago Nieto Castillo, no hallaba dónde acomodarse y nos enteramos que es actualmente titular de la Fiscalía General de Justicia del estado de Hidalgo, gobernado por el morenista Julio Menchaca. Pateando el bote, después de gozar con el alto cargo anterior.
Lo interesante de hoy, Claudia Sheinbaum, que desde el principio la delineó como la consentida, le ha perdonado todas sus fallas; un asunto ejemplar, la debacle en 2021, que la señora perdió nueve delegaciones y gozó de la abierta protección del mandatario y hoy, debe ser la representante de Morena para e 2024. Ya era cantada en términos beisbolísticos.
Sin duda, ella es la conveniente para mantener el poder tras bambalinas, el comportamiento sumiso y como reflejó de AMLO, han sido de Claudia, como grabadora, al repetir sus mismas ideas, declaraciones en un entreguismo total. Así sería su papel, desde Palacio.
Queda pendiente el destino de Marcelo Ebrard que se convertirá en el solitario, quiso ser y no pudo y sus sueños tomaron el vuelo rumbo a la soledad. De nada valieron sus gestos leales al Presidente que lo demostró en tres ocasiones a partir del año 2000 y su efectividad como canciller. Es pago, es el olvido. Otros, le llamarán traición.
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