Por Raúl García R.
- El manejo de crisis en Toluca, pésimo para las aspiraciones de Raymundo
- Vuelca su frustración contra bomberos
- Cambio de administración
Miércoles 13 de septiembre de 2023.- Tras casi 21 meses al frente de su fracasada administración, con múltiples escándalos a cuestas e inocultables episodios de soberbia y cero diálogo, Raymundo Martínez no ha entendido que el manejo de crisis no es precisamente una de sus fortalezas.
Lo que el alcalde de Toluca percibe como demostraciones de fuerza tanto al interior como al exterior del Ayuntamiento, no han sido más que páginas de un libreto mal escrito, falto de trama y con un protagonista débil, huérfano y aislado en lo político, al que sus aduladores han hecho creer que en breve será nominado a un premio de la academia por su impecable desempeño.
El más reciente capítulo de la estropeada gestión local, tuvo como escenario la estación central del Heroico Cuerpo de Bomberos. Un mísero incentivo y amenazas directas recibieron como respuesta los elementos que reclaman el pago de adeudos. En palabras simples, o modifican su actitud o se atienen a las consecuencias. Con este nivel de diálogo, cualquiera entiende.
La salida fácil de quien aspira a la reelección, fue argumentar que la deuda con parte del personal no es de su trienio, sino de administraciones anteriores. Se equivoca de manera rotunda el presidente municipal. La obligación de hacer frente al pago de prestaciones es del Ayuntamiento como empleador. Barata e indignante la postura asumida con este grupo de trabajadores.
Pero no debe sorprender la actitud de perdona vidas del protagonista del frustrado proyecto capitalino. La medianía de sus resultados como servidor público ha estado acompañada de evidencias donde la arrogancia ha sido el punto focal, la constante a lo largo de los años y el prosaico manejo de las crisis una de sus más destacables debilidades.
A estas alturas poco puede hacer para revertir los daños. Su personalidad y su equipo de colaboradores lo han llevado al más profundo aislamiento. El blindaje que le otorgó el gobierno estatal al inicio de la administración, con la instrucción a diversos medios de que no se le tocara ni con el pétalo de una rosa, quedó anulado con la vergonzosa salida de Jorge Alberto Pérez Zamudio de la Coordinación de Comunicación Social. Ahí radica precisamente parte significativa de su fracaso.
Ya ni los tapetitos que adquirió siendo titular de la Secretaría de Educación le servirán para apaciguar la andanada de descalificaciones y críticas ganadas a pulso. Las huestes de Morena mantendrán su papel de antagonistas dentro y fuera del Ayuntamiento. El Ariel o el Óscar están cada vez más lejos de lucir en las vitrinas municipales.
Todo listo para la transición
A unas horas de que Delfina Gómez rinda protesta como gobernadora del Estado de México, todo se encuentra listo tanto en la Cámara de Diputados como en el Teatro Morelos, donde serán unos pocos los privilegiados de atestiguar el acontecimiento.
Y si quedaba alguna duda de que la transmisión del poder se llevó a cabo desde el primer minuto del 5 de junio, quedó despejada con el anuncio del pronunciamiento que desde las oficinas de la avenida Lerdo realizará la gobernadora electa. Evidente ya que las decisiones en la entidad pasan por las oficinas de la maestra.
Las últimas horas como gobernador mexiquense, pintan de cuerpo entero a Alfredo del Mazo y su gestión de seis años.
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