Por Fermín Josep Arrufat Calaf
Solitaria oreja y deslucido arranque en la primer corrida de la Feria de Texcoco
En tarde nubosa y con ocasionales rachas de viento, se dió inicio al serial taurino de la Feria Internacional del Caballo Texcoco 2026, ante una entrada de un cuarto de plaza en la que alternaron el diestro capitalino José Mauricio Morett, el hidrocálido Arturo Saldívar y el también aguascalentense Fermín Espinoza “Armillita IV”, quienes despacharon un encierro carente de calidad en las embestidas y terciada de presentación del hierro potosino de Gómez Valle.

José Mauricio, en sus dos toros dió muestra de clasicismo, elegancia y reposo que sólo el tiempo de trayectoria en los ruedos le ha permitido ir madurando, motivos y argumentos que poco pudieron trascender a los tendidos debido a la infortunada falta de celo en las acometidas de sus ejemplares (y en la corrida en general), con los que solamente pudo lucir pasajes de torería refinada interpretando el toreo al natural y por derechazos en la faena de muleta, posterior a gustarse ejecutando unas verónicas en el saludo capotero.

Pinchó a ambos ejemplares en la suerte suprema, no obstante, en su segundo toro (cuarto de la tarde), durante el cambio del segundo tercio, fue estrellado en un burladero por parte de uno de los peones de su cuadrilla, provocando que el burel “brocho” de cornamenta, se despitorrara el asta izquierda, desatando la protesta unánime en los tendidos que reclamaron que el ejemplar fuese devuelto a los corrales, moción que fue ignorada por el juez de plaza Leonardo Campos, quien determinó proseguir con la lidia del cuarto toro de la tarde.

Arturo Saldívar, por su parte, saludó a sus toros colocado al hilo de las tablas, desde donde se soltó con el capote para realizar series de verónicas que consiguieron meter a los asistentes en su labor con el percal.

Posteriormente, en su primer toro (el de mejor presencia y hechuras del festejo), hilvanó tandas de derechazos en redondo en los terrenos de los medios del ruedo, cadencia con la cual la emoción no se hizo esperar en los tendidos, volcándose el público con el naturalizado en Aguascalientes, quien durante la lidia, escuchó las notas de la popular “pelea de gallos” ante los vítores de los espectadores.
Continuó el toreo por derechazos de gran categoría a los que alternó con naturales, estructurando su faena por ambos pitones, para cuajarlo con pases a mano baja en el centro del ruedo y rematar con un forzado de pecho. Culminó su faena con una estocada entera, ligeramente hacia adelante pero que fue de efecto casi inmediato, ameritando el corte de una oreja.

En su segundo ejemplar, que tuvo que ser cambiado por uno de reserva, puesto que también corrió con la mala pasada de despitorrarse en un burladero; fue sustituido por un astado del hierro de Real de Saltillo, que no ofreció oportunidades con las cuales pudiera repetir la faena que realizó en su primer ejemplar. Mató de media estocada tendida y logró hacer doblar a su astado al segundo golpe de descabello.
Por otro lado “Armillita IV”, dejó buenos momentos de entrega y torería, de los que si bien no lució tanto en el capote, fue en la faena de muleta con la que metió al público en su primer toro ejecutando series de derechazos y naturales en redondo, aunado a probar la arrancada del burel toreando de rodillas, propuesta que desató los olés de los tendidos.

No obstante, tuvo mala suerte con los aceros, perdiendo la oportunidad de cortar una oreja, luego de pasaportar a su primer toro, el tercero de la tarde, con un certero golpe de descabello al que la asistencia le ofreció aplausos por meritoria faena.
Al cierre del festejo, se lidió un toro de regalo por parte de José Mauricio, quien tampoco pudo sobresalir con el capote, debido a que el ejemplar no mostró calidad para adornarse con el percal, sin embargo en la faena de muleta, y ya con una espontánea y creciente llovizna que se convirtió en una copiosa precipitación motivada por el soplar del viento, José Mauricio pudo gustarse más con su toreo, al igual que poder darle a los asistentes un cierre de corrida con buenos momentos que adosó con muletazos al natural y por derechazos en redondo, largos y con profundidad, que hicieron exclamar los olés de los asistentes que comenzaban a abandonar los tendidos por el fenómeno meteorológico.

Prosiguió la fórmula José Mauricio en los medios del ruedo, continuando en redondo y por el pitón derecho, donde expresó la pureza de su toreo en vertical, y con suavidad, para concluir con un pinchazo al primer viaje con la espada, repitiendo la suerte suprema para dejar una estocada trasera y tendida de colocación, pero entera con la que consiguió finiquitar al cierraplaza. Escuchó ovaciones y aplausos de parte de la asistencia.
