Por José Luis Rodríguez
Toluca pisa fuerte: golea al Atlas y manda un mensaje de autoridad
Aquí no hay casualidades. Hay futbol, contundencia y hambre de campeonato.
Los Diablos Rojos del Toluca están lanzando una advertencia seria en el Apertura 2026: el campeón internacional no está satisfecho y quiere más. La víctima esta vez fue el Atlas, que salió del Nemesio Diez con cinco goles en la espalda y la sensación de haberse topado con un equipo que, cuando encuentra espacios y confianza, puede ser realmente demoledor.
El 5-2 no solamente representa tres puntos. Es una declaración de intenciones. Alexis Vega abrió la fiesta desde los once pasos; Jesús Angulo y Federico Viñas se encargaron de poner tierra de por medio, mientras un autogol terminó de complicarle la noche a los rojinegros.
Y cuando parecía que ya estaba todo dicho, apareció Paulinho. Y vaya manera de regresar.
Después de varias semanas fuera por lesión, el portugués volvió a pisar la cancha y lo hizo como saben hacerlo los goleadores: marcando. Su regreso es, sin duda, una de las mejores noticias para Antonio Mohamed, porque recuperar a Paulinho en plenitud significa sumar pólvora a un ataque que ya tiene argumentos de sobra.
Toluca se fue al descanso con un contundente 3-0 y, aunque Atlas intentó reaccionar en la segunda mitad con anotaciones de Florian de Jesús y Luis Henrique de Barros, los Diablos nunca perdieron el control del partido.
Hay algo que también merece atención: las bajas no están frenando al equipo.
Con las molestias musculares de Luis García y Hugo González, llegó el debut de Ronaldo Beltrán en la portería escarlata. Una muestra más de que Mohamed está encontrando respuestas en su plantilla cuando las circunstancias obligan.
Y mientras otros todavía buscan regularidad, Toluca parece haber encontrado velocidad de crucero. Sus 16 puntos en el liderato general colocan a los Diablos donde quieren estar: arriba, mirando hacia abajo y dejando claro que el campeonato no es una ilusión.
Después de conquistar la Leagues Cup frente a Monterrey, el mensaje parece bastante claro: Toluca no quiere vivir del recuerdo de un título internacional. Quiere convertir este buen momento en otro campeonato.
Pero ahora viene la parte complicada. El calendario no perdona y los Diablos tendrán semana de doble compromiso. Primero, el martes visitarán al Puebla para disputar el partido pendiente de la Jornada 7. Después, el domingo, volverán a casa para recibir al Santos Laguna.
Ahí estará la verdadera prueba: mantener el ritmo, administrar el desgaste y seguir sumando.
Por lo pronto, el Nemesio Diez volvió a rugir. Cinco goles, tres puntos y un equipo que recupera a una de sus piezas fundamentales. El Toluca está encendido.
Y cuando un Diablo agarra vuelo, más vale que el resto de la Liga MX empiece a tomar nota. Los Diablos ya levantaron un trofeo internacional. Ahora van por la copa 13 para no compartir el segundo lugar entre los más ganadores.
Merece Mención Aparte: la actitud de Rafael Márquez
Mención Aparte merece la actitud de Rafael Márquez, quien estuvo presente en el partido entre Toluca y Atlas en el Nemesio Diez y, para varios aficionados, dejó mucho que desear en su encuentro con la gente.
El ahora director técnico de la Selección Mexicana pareció olvidar algo elemental: el futbol también se debe a su afición.
Mientras decenas de seguidores buscaban apenas un gesto de empatía, una mirada, una fotografía o un autógrafo, la actitud de Márquez fue percibida como distante y hasta soberbia. Algunos aficionados no ocultaron su molestia al verlo evadir el contacto con quienes se acercaron con entusiasmo y admiración.
Nadie cuestiona su trayectoria como futbolista. Al contrario: precisamente por lo que representa para el futbol mexicano, se espera mucho más de él.
Porque ser una figura del futbol no solamente implica estar en la cancha, portar una camiseta o sentarse en el banquillo. También significa entender que detrás de esa camiseta hay miles de personas que pagan un boleto, siguen al equipo, alientan y convierten a los futbolistas en referentes.
Hoy, como parte del proyecto de la Selección Mexicana, el reto de Márquez no es únicamente futbolístico. También es humano.
La afición no pide privilegios. Muchas veces pide algo mucho más sencillo: un saludo, una sonrisa, una fotografía o cinco segundos de atención.
Y si algo debe tener claro quien llega a dirigir a la Selección es que la camiseta es de todos.
La soberbia puede cerrar puertas; la humildad, en cambio, siempre acerca.
El talento abre camino, pero la sencillez es la que deja huella…y eso merece Mención Aparte.
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