GRILLANDO

Por Pepe Nader

El momento más emotivo, mágico y lleno de felicidad que Dios me ha brindado es el día en que nació mi Bella VICTORIA, pues desde entonces entendí muchas cosas de la vida, entre ellas, lo que era el amor más grande, aquel que emana del corazón de un padre hacia sus hijos.

Por ello, me queda claro que lo más importante en la vida de un ser humano es su familia. De ahí que el tema de los desaparecidos en México sea una desgracia mayúscula, un cáncer social y un dolor que nadie debería experimentar, pues, a diferencia de un familiar a quien uno puede despedir, la desaparición de un ser querido genera un trauma psicológico conocido como pérdida ambigua, que impide cerrar el duelo, ya que provoca una oscilación constante entre la esperanza y el miedo, ansiedad extrema, depresión, trastorno de estrés postraumático y un estado de alerta biológica permanente, entre otros aspectos que se convierten en un infierno.

Me parece triste que, después de varias semanas, las madres, los padres y los familiares de desaparecidos que se manifestaban en la caseta de El Dorado hayan levantado su protesta sin tener noticias de sus seres queridos: ÓSCAR GARCÍA HERNÁNDEZ y los hermanos JAVIER, GREGORIO y OMAR RAMÍREZ SABINO, originarios de Ixtlahuaca, quienes viajaron a Mazatlán para disfrutar de unas vacaciones, pero fueron levantados. Este hecho ha ocasionado que la Fiscalía de Sinaloa haya detenido a 22 sujetos, aunque aún no se tenga certeza sobre el paradero de los desaparecidos. A esta protesta se suma la de la autopista México-Toluca, donde los familiares de personas desaparecidas exigen la actuación eficiente de las autoridades para dar con sus seres queridos.

Esta noticia contrasta con la declaración de JUAN PABLO ALBÁN, presidente del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, quien felicitó a México por las acciones emprendidas en materia de búsqueda y localización de personas desaparecidas, ya que se trata de un trabajo que, si bien registra avances, aún es insuficiente.

Mientras el corazón de un padre, una madre, un hermano, un hijo, un esposo o cualquier otro ser querido esté destrozado por la desaparición de una persona, el trabajo tendrá que redoblarse, pues México no merece vivir en medio de esta tragedia, mucho menos con las cifras que se han registrado en los últimos años. Por ello, esperamos que las autoridades sigan avanzando para que nadie sufra y este episodio negativo de nuestra historia contemporánea se supere en su totalidad.

LA GRÁFICA DE HOY

Son los restos de la estatua del escultor FARÍAS que estaba en el parque Fidel Negrete, de Toluca, y que fue arrancada por los criminales que se dedican a robar cobre y otro tipo de metales. Se trata de un problema que no solo afecta a nuestro municipio o a la entidad, sino a todo el país.

Recuerdo una tarde de surf en la playa de Nexpa, en Michoacán, cuando un joven me contaba las enormes cantidades de cobre y metales que salen en contenedores que se suben a los barcos a través del puerto de Lázaro Cárdenas y que son vendidas al extranjero de forma criminal. Por ello, este tipo de robo tiene todo un trasfondo que las autoridades no han atendido correctamente.

Este fin de semana, habitantes de la colonia Morelos y del barrio de San Bernardino me platicaban que han sido víctimas del robo de cable de luz. Bandas bien organizadas aprovechan la madrugada que hacen de las suyas, jodiendo a la gente, que tiene que hacer un gasto grande para recuperar el servicio y reponer el cable robado.

Este delito debe ser atendido por las autoridades federales, estatales y municipales, pues la impunidad se ha convertido en su fortaleza. Además, atenta contra el patrimonio público y privado, algo que no puede continuar. Por ello, no se trata solo de agarrar a dos o tres chalanes, sino de desmantelar a la mafia que opera este crimen, de lo contrario, seguiremos viendo escenas como la de la fotografía y muchas personas continuarán sufriendo el robo de sus cables de luz y otro tipo de metales.

Y VA DE CUENTO

Un gay de nombre ERICK LUCIO estaba muy triste porque su perrito había fallecido de viejito cuando salieron a pasear al parque, por lo que, desconsolado, lloraba a un costado del cuerpo del peludo.

La gente pasaba y lo observaba, mientras él lloraba desconsoladamente por la partida de su gran amigo.

En eso, un policía alto, fornido y de piel canela, de nombre JUAN CARLOS MATURANA, le dice: —Joven, ¿qué es lo que le pasa? ¿Te puedo ayudar?

Y ERICK le responde: —Es que mi perrito se acaba de morir.

A lo que el guapo policía le comenta: —¿Quiere que se lo entierre?

A lo que ERICK contesta: —Me encanta la idea, pero ¿dónde dejamos el cuerpo del perrito?

HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X”: @pepenader o en nadermata@hotmail.com

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