Por Lucio Ramírez Medina
Pérdidas y Fraudes, Cuando el Gobierno Juega a Ser Empresario
Es clásica la frase del presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando repite que “gobernar no tiene ciencia”, “extraer petróleo no tiene ciencia”, “organizar elecciones no tiene ciencia”, “construir caminos no tiene ciencia”, pero la realidad nos demuestra que la historia se vuelve a repetir en México: cuando el gobierno juega a ser empresario, proliferan pérdidas económicas, fraudes y mala calidad.
La realidad es que prácticamente en todo lo emprendido por el gobierno federal: aeropuerto, tren maya, refinería, caminos; universidades, gas y banco del bienestar, etc., hay sobrecostos elevadísimos, opacidad en la asignación de obras, nula rendición de cuentas, y cargas elevadas por la inoperancia de las obras.
El estudio realizado por Mariana Campos, coordinadora del programa de Gasto Público de México Evalúa; Jorge Cano y Christopher Carnichiaro, investigadores del programa, nos demuestra que el gobierno federal gasta cantidades sustanciales para tratar de rescatar a su empresa de Estado sin éxito alguno, en lugar de invertir en servicios públicos fundamentales para el desarrollo económico y social de México, y el cumplimiento de derechos humanos, una tarea eternamente pendiente en el país:
Entre 2019 y 2021 se otorgaron a Pemex 566 mil millones de pesos para capitalizarla, mientras la brecha negativa entre activos y pasivos de 2021 fue de 11.8 veces la de 2010, además de que la mayor parte de lo transferido a Pemex en lo que va de este gobierno, no fue aprobado por la Cámara de Diputados.
En promedio anual, la Secretearía de Energía ha gastado casi todos los recursos de inversiones financieras; 188 mil 700 millones de pesos, el 81.4 por ciento.Pero con la cifra más reciente, de 2021, las inversiones financieras de esta secretaría representaron 93 por ciento del total, 358 mil 900 millones de pesos, monto superior en siete veces al aprobado para ese ejercicio, y destinado fundamentalmente al rescate de Pemex y CFE.
En este sexenio, lo que Pemex se llevó y se sigue llevando, ha representado una cuarta parte de los recursos para la función de Salud (28.6%) o de la función de Educación (23.5%), con graves repercusiones en la calidad de vida de la gente.
Es decir, el gobierno federal apuesta por Pemex, pésimo negocio para la nación.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
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