Por Lucio Ramírez Medina*
En Entredicho el Sistema de Salud Pública; las Señales de Alerta
En la medida en que se acerca el final del sexenio de la Cuarta Transformación, se incrementan las dudas y las alarmas por el deterioro en que se encuentra el sistema mexicano de salud pública, ante los fuertes y constantes recortes presupuestales, dejando en entredicho el anhelo de elevarlo al nivel de calidad del de países como Dinamarca o Canadá.
La propia encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) refleja en un mayor gasto ciudadano en servicios de salud, la ausencia de cobertura médica y de salud para la población más vulnerable, deficiencias que se explican por los recortes presupuestales que cada año se vienen aplicando al sector salud.
La clara contradicción entre el discurso oficial de garantizar un servicio de salud pública de calidad, gratuidad y cobertura total, y la persistente limitante en la disponibilidad presupuestal, queda evidenciada en la quinta posición a la que ha caído México en la escala de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a la que nuestro país pertenece y cuya misión es diseñar mejores políticas para una vida mejor, pero que aquí se han deseñado en detrimento de la salud de las clases más marginadas.
Las señales de alerta saltaron a la vista en la reciente medición de la ENIGH, al mostrar que entre 2018 y 2022, más de 30 millones de mexicanos se quedaron sin acceso a los servicios de salud, lo cual coincide con los crecientes reclamos callejeros de personal médico y ciudadanía, sobre la carencia de medicamentos y servicio médico, además de las constantes deficiencias en equipamiento médico.
En ese mismo periodo, en la medida en que el gobierno ha ido recortando el gasto público al sector salud, el gasto de bolsillo de los mexicanos aumentó en un 31 por ciento en promedio, pero con afectación de hasta el 48 por ciento entre los más desprotegidos económicamente al quedar marginados de los servicios de salud.
A pesar de que la salud representa uno de los derechos fundamentales de la población, la atención de calidad se ha quedado sólo en la retórica gubernamental porque incluso se ha extendido a la población derechohabiente de instituciones como el IMSS y el ISSSTE, o los sistemas estatales de seguridad social.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
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