Por: Raúl García Rodríguez
- PRI, la reforma que viene
- No basta con cambios cosméticos
- El clan Tinoco, obsesión por el poder
Lunes 17 de junio de 2024.- En diversos foros Alejandro Moreno ha advertido la necesidad de impulsar una profunda reforma al interior del PRI, consecuencia de la estrepitosa derrota del pasado 2 de junio y, lógico, para curarse en salud y desviar la discusión de su cada vez más cercano relevo estatutario.
Frente a dirigentes estatales, diputados y senadores electos, así como integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, el líder del Revolucionario Institucional ha deslizado la posibilidad de que dicha renovación incluya el cambio de nombre, colores y logotipo. Nada más, pero nada menos, tal y como aconteció en 1938 y posteriormente en 1946.
Los mexicanos podríamos ser testigos en los meses por venir de la desaparición del tricolor tal y como lo hemos conocido durante los últimos 78 años, con sus aciertos y sus errores.
Las preguntas surgen de inmediato: ¿Hacia dónde y qué tan profunda la reforma? ¿Dejará de ser un partido de centro-derecha? ¿El proceso de verdad se dará desde las bases y escuchará todas las voces?
La realidad de las cifras del pasado proceso electoral obligan a revisar, replantear y actualizar los documento básicos que norman el actuar y la vida interna de ese instituto político, con seriedad y pluralidad, como primera tarea.
Si la anunciada Asamblea Nacional se limita a la aprobación de cambios cosméticos y superficiales, que prioricen la forma y olviden el fondo, que favorezcan los intereses de los dirigentes y menosprecien la opinión y propuestas de la militancia, el riesgo de caer un escalón más en las preferencias o que se acentúe la desbandada es demasiado elevado.
El clan Tinoco
Si bien Óscar Sánchez y su equipo de campaña cometieron errores en Almoloya de Juárez, a partir de un equivocado diagnóstico, también lo es que actores políticos que durante años han gozado de los cargos y los privilegios del sistema priista, le dieron la espalda a su partido y con ello favorecieron las aspiraciones del impresentable candidato verde ecologista.
Incorporar a Edgar como candidato a tercer regidor en la planilla de Sánchez García fue considerado por las familias Tinoco García y Tinoco González como un insulto.
A pesar de la presión ejercida por el patriarca del clan, Rogelio, para que el registro fuera por la primera regiduría, no hubo modificación alguna y el rompimiento fue inevitable.
Las consecuencias previsibles: la estructura de la familia Tinoco en San Francisco Tlalcilalcalpan y comunidades cercanas, además de la cabecera municipal, fueron deshabilitadas; es decir, operadores y movilizadores recibieron la instrucción de emprender lo que algunos han dado en llamar una campaña de brazos caídos.
El resultado adverso al tricolor y al presidente municipal con licencia, impacta de manera directa en las aspiraciones de Edgar Tinoco, que a la sombra de su padre aguarda una nueva oportunidad de conquistar la alcaldía y el poder, pero ambos personajes olvidan que la soberbia, el exceso de confianza y la exclusión los hicieron entregar un triunfo que estaba en sus manos hace no muchos años.
Bien dicen en mi rancho que a los amigos hay que tenerlos cerca, pero más todavía a los enemigos.
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