Por Raúl García
- Abandono de las filas del PRI, imparable
- Traiciones y simulaciones, en el fondo de las renuncias
Jueves 31 de octubre de 2024.- Hasta hace relativamente pocos años, en el Estado de México el Partido Revolucionario Institucional presumía de una militancia robusta, sólida y comprometida.
Hoy en día, el escenario es muy distinto. La pérdida de la gubernatura en 2023, así como la mayoría de ayuntamientos y distritos locales en 2024, profundizaron la crisis de identidad que arrastraba desde los primeros meses de la administración de Alfredo del Mazo Maza.
Los poco más de 297 mil afiliados que contabilizaba a principios del presente año, de acuerdo con información de la autoridad electoral, entraron en crisis, un número indeterminado cuestionaron su militancia, decidieron alejarse de las tareas partidistas, coquetearon con el adversario y, lógico, finalmente optaron por renunciar a sus filas.
El éxodo es imparable. Nadie atina a detener la salida de líderes sectoriales, ex servidores públicos, representantes populares y, más grave, de miles de cuadros de a pie que daban vida al tricolor desde su actividad anónima y poco reconocida en los seccionales.
Los argumentos que se han esgrimido son muchos y muy variados. Lo que es una realidad es que detrás de las renuncias se encuentran traiciones y simulaciones.
Los que han abandonado el partido que los catapultó al ejercicio del poder, sin el menor asomo de vergüenza militan en Morena, otros en el partido Verde y los menos se han incorporado al gobierno de la maestra Delfina Gómez.
Es el caso reciente de la impresentable ex diputada Myriam Cárdenas Rojas o el de Jorge Fuentes Zepeda, flamante jefe de Departamento en la Secretaría de Seguridad estatal.
Mientras tanto, en el PRI siguen las mismas y los mismos que no dejan pasar oportunidad para respaldar y celebrar las ocurrencias de «Alito».
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