Por. – Benjamín Bojórquez Olea.
La sombra marchita de Pablo Moreno Cota…
Los que tenemos memoria —y no esa selectiva que sólo recuerda lo que conviene— sabemos perfectamente quién es Pablo Moreno Cota. No hay que rebuscar mucho: su nombre suena como eco de un pasado donde la política era más bien un circo sin payasos graciosos… y él, tristemente, nunca logró ser el acto estelar. Fue insultado, despreciado por la clase política y, sin embargo, aquí sigue, como esos fantasmas que nadie invita a la fiesta, pero que igual se cuelan y terminan espantando a los invitados.
Su encanto político murió hace años, cuando su magia se llamaba PRI, ese truco barato que dejó de funcionar cuando la gente empezó a mirar detrás de la cortina. Sin ese sello, Pablo Moreno Cota se volvió un político sin público, un micrófono sin batería. Hoy, su discurso no incomoda a la izquierda: la halaga. Es más, su sola presencia es un regalo para sus adversarios, porque en lugar de sumar, resta… y resta mucho. Hay que avisarle que su buen gusto por el picante ya causa estragos en su físico.
En el sector agrícola —su supuesto bastión— todavía recuerdan que en los días duros, cuando el PRI gobernaba con mano de hierro, él jamás se puso al frente de las luchas campesinas. Eso sí, en temporada electoral le encantaba reaparecer como un auténtico mago, ahora empujando las ambiciones de su hija, la diputada local por la vía plurinominal, pues cual otra, Irma Moreno Ovalles, que se le conoce más por sus videos en redes sociales que su trabajo legislativo, como si la política fuera un negocio familiar de segunda generación. Y claro, la sombra del padre no da prestigio, sino urticaria.
El problema no es sólo él; es el PRI que lo deja salir a escena como si aún fuera un activo, cuando en realidad es un recordatorio viviente de por qué la gente les dio la espalda. Cada aparición suya es otra mancha en el ya maltratado tigre tricolor, un arañazo más en la credibilidad de un partido que insiste en reciclar a sus personajes más desgastados.
Porque en política, como en el teatro, hay que saber cuándo retirarse para no convertirse en un ridículo recuerdo.
Pablo Moreno Cota no sólo perdió el último aplauso hace años, sino que parece empeñado en hacer del fracaso su carrera de fondo. Es como ese actor de telenovela que ya no sabe ni qué personaje interpretar, pero insiste en salir al aire porque, total, “la fama es fama”, aunque sea mala. Y lo más tragicómico es que ni él ni el PRI parecen haber recibido la lección: mientras él sigue intentando resucitar lo que nunca fue, el partido se convierte en un cementerio político lleno de fantasmas y cadáveres insepultos. La gente ya no les cree ni cuando hablan, y sin embargo, ahí los tenemos, repitiendo las mismas fórmulas de siempre, como si la memoria colectiva fuera un borrón y cuenta nueva.
GOTITAS DE AGUA:
Pablo Moreno Cota es la prueba viviente de que hay personajes que, por más que lo intenten, sólo logran hundir más a quienes pretenden levantar. En el fondo, más que un político, es un chiste de mal gusto que sólo sirve para hacer reír… pero de pena ajena. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…
Mi columna disponible en los siguientes portales:
Facebook: https://www.facebook.com/share/18X41ufrLJ/?mibextid=wwXIfr
Síntesis de Prensa del Doctor Héctor Muñoz: http://www.sintesisdeprensadrhectormunoz.com/newpreview.php?id=647&tipo=3
Gimperionws Tv: https://gimperionws.tv/category/opinion/page/2/
Entre Veredas: https://www.entreveredas.com.mx/2025/03/ruben-rocha-moya-es-hora-de-sacar-la.html?m=1
Primero Editores: https://primeroeditores.com.mx/opinion/sobre-el-camino-210/
Yo Digo Yo Pregunto: https://yodigoyopregunto.com/2025/03/25/sobre-el-camino-37/
Tamayo Informa: https://tamayoinforma.com/2025/01/09/sobre-el-camino-2/
Revista POLITEIA: https://revistapoliteia.com
Voces Nacionales (Alvaro Aragón Ayala): https://vocesnacionales.com/2025/01/17/culiacan-ya-no-es-lo-que-fue/
OV El Analista: https://ovelanalista.com/columna-sobre-el-camino/
