Por: Raúl García Rodríguez
- Enrique Fuentes, tránsfuga en potencia o sobrevivencia política
- Lealtad al PRI cuestionada
- Postura servil circula en redes sociales
Lunes 26 de octubre de 2026.- Un alcalde fanfarrón, una rebelión interna en Morena y un dirigente priísta que aplaude una obra del gobierno del PVEM, son parte de los ingredientes de una mezcla, por decir lo menos, explosiva en el cercano Almoloya de Juárez.
El tercero de los componentes involucra nada más y nada menos que a Enrique Fuentes Hernández, presidente del PRI en esa localidad. Su pecado: elogiar la entrega de una obra de infraestructura vial en el barrio de San Pedro y rematar con un salamero «misión cumplida señor presidente», de acuerdo con un video que circula en redes sociales.
La reacción no se ha hecho esperar. Actores políticos, líderes seccionales y militantes del tricolor se le han ido a la yugular y exigido la intervención directa de Cristina Ruíz Sandoval presidenta del CDE del PRI en el Edoméx.
Los elogios de Fuentes Hernández no son una anécdota más ni un hecho fortuito. Es evidente la intencionalidad. Un primer análisis sugiere que sus incentivos políticos están desalineados con su dirigencia estatal y nacional.
¿Está priorizando sus futuros espacios políticos, a través de negociaciones personales, por encima del proyecto colectivo de su partido?
En la praxis política, un dirigente local que actúa así ha perdido la autoridad moral. Lo preocupante es que envía la señal explícita de que su lealtad al Revolucionario Institucional es caduca y que su futuro político está en otra parte.
¿La postura servil de Enrique Fuentes fue consultada y autorizada por el PRI ESTADO DE MÉXICO, deriva del aval de sus padrinos políticos o pesaron más los argumentos de su padre y su hijo, funcionarios del ayuntamiento ecologista?
